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Rosetta: El Hada de los Cometas

Otro día histórico para la exploración del Sistema Solar.  Hoy 6 de agosto de 2014 el que hasta hace unas horas era un pedazo de hielo y roca solitario del tamaño de un pueblo pequeño, ha adquirido una luna: la sonda interplanetaria Rosetta.  No me iba a perder la oportunidad de hablar de esta nueva hazaña posiblemente solo comparable con la llegada de los polinesios a Rapa Nui: un viaje a ciegas interminable, hasta una roca solitaria perdida en la inmensidad de un oceano de espacio.

“400 years ago comets were thought as atmospherical phenomena… today their gravity is pulling up a spacecraft ”
Agosto 6 de 2014
http://bit.ly/trino-rosetta

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La primera imagen del núcleo del cometa 67P Churyomov-Gerasimenko enviada por su nueva luna: el orbitador Rosetta

“Mamá llegué” – esta es posiblemente la mejor frase que describe lo que se vivió hoy en el Centro de Control de ESA con la llegada de su pequeña hija, la nave Rosetta, a una tierra nueva, desconocida y muy lejana.  El viaje tomo la medio bicoca de 10 años, 5 meses y 4 días.  Lo mejor es que lo mejor apenas esta por llegar.  En unos pocos meses Rosetta y su perrito faldero, un pequeño “lander” que se posará en la superficie del cometa en Noviembre, nos enseñaran más sobre los cometas que lo que hemos aprendido en 5,000 años de historia.

Saber que hace apenas ~450 años los cometas eran considerados fenómenos atmosféricos.  Hoy, la gravedad producida por uno de ellos hala suavemente una pequeña luna, hecha de hilos de cobre, pedacitos de Silicio, laminas de plastico (un material solo existente en la Tierra), laminas de aluminio y oro, entre otras cosas preparadas delicadamente en la Tierra, en su rápido camino en torno al Sol.

El gran cometa de 1577 observado y medido por Tycho Brahe quien determino con esas medidas que los cometas estaban demasiado lejos para estar dentro de la atmósfera de la Tierra.  Aquí es donde el viaje del Rosetta comenzó.

El gran cometa de 1577 observado y medido por Tycho Brahe quien determino con esas medidas que los cometas estaban demasiado lejos para estar dentro de la atmósfera de la Tierra. Aquí es donde el viaje del Rosetta comenzó.

No sé sabe que es más increíble en torno a esta hazaña interplanetaria.  Si que la consideremos en realidad una hazaña, dirán los más insensibles, o los números e hitos que rodean el periplo.

En primer lugar cazar un cometa es menos fácil de lo que parece.  Debido a sus órbitas muy elongadas (excéntricas), los cometas pasan a velocidades enormes entre las órbitas de los planetas.  Si tan solo viajaran en una tranquila orbita circular la historia sería otra.  Alcanzar un cometa e intentar aterrizar sobre él es el equivalente a lanzar una bala y hacer que se pose suavemente sobre un misil.  Esta es la primera hazaña de nuestra Rosetta.

El segundo reto es el que ofrece la distancia y el tiempo.  No sé si estarán enterados pero el Sistema Solar es INMENSO.  Si realmente comprendiéramos lo grande que es viviríamos preinfartados.  Como no lo hacemos seguimos con nuestra vida pequeñita sufriendo porque el viaje a la oficina toma 20 minutos en lugar de 1 minuto.  El viaje a la nueva “oficina” de Rosetta le tomo una década completica, días y noches incluídos.   Se calcula que el marcador de kilometraje de la sonda tiene hoy 6,000 millones de kilómetros.  Si hubiera viajado en línea recta habría llegado a Plutón y más allá!

Así se creía sería la forma del cometa hace más de 10 años tal y como nos lo enseñaban la luz reflejada por él vista desde el Hubble

Así se creía sería la forma del cometa hace más de 10 años tal y como nos lo enseñaban la luz reflejada por él vista desde el Hubble

El tercer reto fue haber despertado después de un sueño prolongado.  La nave estuvo en stand-by por ~30 meses después de que hace un par de años hiciera su última maniobra orbital.  En el entretanto la gravedad del Sol hacía lo suyo y la conducía en la dirección en la que se encontraba el cometa.  Hace un par de meses fue el momento de despertarla.  Cualquier cosa podría haber pasado.  El frío interplanetario podría haber congelado la delicada electrónica.  Los rayos cósmicos y las partículas de viento solar podrían haber dañado el pequeño cerebrito de la sonda.  Aún así, la suerte estuvo de nuestro lado.  La nave desperto con ganas de ver la parte más emocionante de su viaje.

La cuarta y última hazaña (hasta ahora) es de la que fuimos testigos hoy.  Aunque parezca mucho, 3 kilómetros de piedra y hielo poroso (se estima que los cometas tienen una densidad parecida a la de la piedra pomes) no producen mucha gravedad.  Así que cuando decimos que una nave va a estacionarse cerca a uno de ellos o va a aterrizar, es solo una manera de hablar.   Parquearse al lado de un planeta como Marte o Venus es pan comido.  Pero hacerlo cerca a un cometa requiere de una precisión impensable.  Los mismos motores que llevaron a la nave hasta el cometa a empujones en los cuales se producían cambios de velocidad de hasta 200,000 km/h, lograron hoy poner a la nave casi exactamente a la misma velocidad del cometa.  En el cielo del cometa se ve hoy una pequeña luna que orbita con la velocidad de un perrito: 4 km/h.

Esta animación muestra cómo se vio la aproximación de Rosetta al cometa vista por las telecámaras de la nave

Esta animación muestra cómo se vio la aproximación de Rosetta al cometa vista por las telecámaras de la nave

Lo mejor esta por venir.  En noviembre una pequeña caja llena de nuestra mejor ingeniería “aterrizará” sobre la superficie virgen del cometa.  Y las comillas no son por que no podamos usar una palabra derivada de “tierra” para hablar de un descenso en otro mundo. No.  Ese problema lo resolvió ya la Academia de la Lengua.  Las comillas son porque es difícil hablar de un descenso en un cuerpo con una gravedad casi imperceptible.  Igual podríamos decir que la sonda va a ascender en lugar de descender sobre el cometa.  La gravedad difícilmente mantendrá al lander en su lugar.  Para ello tendrá que usar unos ganchos especiales.  Cuando la gravedad no ayuda, la electricidad minúscula de un zillion de átomos realiza la tarea.  Será como aferrarse, literalmente, a la “cabellera” del cometa.

Si las cosas salen bien, a principios de 2015 llegarán los días más difíciles.  El cometa va de trompas hacia el Sol y al hacerlo su superficie helada empezará a calentarse gradualmente.  Sin una atmósfera para contener la evaporación del hielo (sublimación), la superficie del núcleo se convertirá en un hervidero de gas.  Bueno, no estamos hablando de Yellowstone, pero para la gravedad extremadamente sutil del cometa existe un riesgo de que un pequeño Geyser debajo del lander lo mande a dar un solitario e inesperado paseo interplanetario.

Son días emocionantes para estar vivo.  ¡Sigan en sintonía!

No hay que olvidar que Rosetta es también el nombre de una de esas bellas hadas de los cuentos de Disney. Sofía: los astrónomos también tenemos nuestra Rosetta ;)

No hay que olvidar que Rosetta es también el nombre de una de esas bellas hadas de los cuentos de Disney. Sofía: los astrónomos también tenemos nuestra Rosetta 😉

Fuente de las imágenes: este es un evento en tiempo real.  Es difícil citar las fuentes de todas las imágenes, inventar historias y escribir al mismo tiempo.  La mayor parte naturalmente viene del sitio de Rosetta http://rosetta.esa.int incluyendo un par de capturas de pantalla durante la rueda de prensa (¡espero que no se ilegal!)

Actualización:

Agosto 6 de 2014, 7:30 a.m..  No he terminado de editar esta entrada y ya llegan las últimas imagenes del orbitador mostrando detalles increíbles.  He aquí una donde se ven las primeras piedras en la superficie:

Captura de pantalla 2014-08-06 a la(s) 7.21.02

En esta imagen se ve directamente la actividad cometaria naciendo en la superficie.  Allí es donde nace la coma y finalmente la cola de los cometas:

Captura de pantalla 2014-08-06 a la(s) 7.18.34

 

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Una Selección Inteligente

Después de ver lo que hemos hecho a gatos, perros y especies vegetales por igual con la denominada “selección artificial”, que escoge en ellos rasgos a veces bastante absurdos por las razones más diversas, me preguntó ¿por qué no hemos hecho lo mismo con un propósito aún más interesante? por ejemplo, comunicarnos con nuestros primos más cercanos en el árbol de la vida: Chimpancés, Gorilas y Orangutanes.

“Después de estar hoy en una exposición de gatos y de ver el Amanecer del Planeta de los Simios me preguntó: ¿por que no hemos usado selección artificial con monos de la misma manera que con gatos y perros?
Agosto 2 de 2014
http://bit.ly/trino-seleccion-artificial

 

Acabo de llegar de ver la última película del Planeta de los Simios.  Confieso que no me he perdido ninguna de las películas de la franquicia (ni siquiera la del 68 que la vi como “enlatado gringo de semana santa” en los años 80).  Me declaro un fan de la historia que desde el principio me atrajo, primero por el tema de los viajes espaciales con consecuencias temporales y después por la idea fascinante de que nuestros primos más cercanos en el árbol de la vida, los chimpancés, los gorilas y los orangutanes, pudieran heredar un Planeta que hemos sistemáticamente despreciado.

Aunque normalmente no escribo nada que no este directamente relacionado con mi profesión (física y astronomía) o con las vicisitudes de ser científico en una república bananera, me voy a atrever a presentarles aquí una idea que me ha venido rondando la cabeza desde hace algún tiempo y de la que mis colegas biólogos, primatólogos y hasta antropólogos con los que he conversado del asunto, no me han ofrecido una explicación realmente satisfactoria.  Al tratarse de un tema técnico de otra especialidad (biología) es posible que mi perorata este llena de imprecisiones científicas o técnicas.  Les pido perdón por adelantado a mis amigos biólogos.  Aún así creo que la cuestión merece una discusión y que mejor momento para hacerla que en estos días que se estrena la nueva película de esta fantástica franquicia.

Casualmente hoy también tuve la oportunidad de asistir a una exposición gatuna y de sorprenderme con lo que los seres humanos hemos hecho a esta pobre especie (y a otras más que como ellos llenan los vacíos emocionales de niños y solterones de todo el planeta).  Comienzo pues preguntando a ustedes ¿qué tienen en común los 3 “bichos” que muestro en la siguiente imagen?

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No, no es que la comida de gatos y de perros se haga hoy con maíz, como se hace también la miel, los huevos y la carne.  Estos “bichos” tienen en común que no existirían en la Tierra si no fuera por las necesidades nutricionales o emocionales de los humanos.  También tienen en común que ninguno de los que gozan de la mala suerte de portar el juego de genes de estas “razas”, sobreviviría un mes sin que tuviera un esclavo humano a su servicio, bien sea para ahuyentar los bichos que se los comerían en un abrir o cerrar de ojos, para cargarlos en unas escaleras o para aplicarles dosis casi mortales de medicamentos para la sinusitis.

Los organismos mostrados arriba han aparecido y prosperado gracias a una técnica conocida como “selección artificial”.  Por medio de esta técnica un grupo humano (y hasta un solo individuo) se encarga de que ciertos individuos de una especie dada se reproduzcan exitosamente solo si nacen con ciertos rasgos deseados (un cuerpo rechoncho casi carente de piernas, una braquicefalia pronunciada o semillas de un tamaño exagerado).  La técnica funciona mejor si la reproducción se produce entre individuos con rasgos similares.  Con el tiempo se empiezan a decantar los genes que crean esos rasgos y finalmente se crea una “subespecie” nueva.  La práctica existe mucho antes de que Darwin explicará como un fenómeno similar, aunque mucho más espontáneo, da cuenta de la diversidad de la vida en la Tierra e incluso de que los biólogos supieran algo sobre la herencia y el ADN.

Sobra insistir en este punto que no soy un simpatizante de esta práctica o al menos no de sus versiones más “superficiales”.  Mantener viva una raza de perros o de gatos que sufren problemas de salud impensables (problemas respiratorios, oculares, de control de la temperatura, de movilidad y hasta con sus sentidos más preciados), solo porque los coleccionistas los encuentran exóticos y dignos de exposición o porque a ciertos niños les inspira ternura, es sencillamente horroroso.  A mí los únicos perros que me gustan son los que se parecen a sus antepasados más cercanos, los lobos y de los gatos ni hablar: si no tienen trompa o pelo es mejor que les apliquen la eutanasia o que al menos no los dejen tener gaticos ¡pobres animales!

¿Y todo esto que tiene que ver con el Planeta de los Simios?.  Curiosamente el único experimento de selección artificial que no hemos hecho es justamente el más interesante y es sugerido por la película.  Con nuestras casi infinitas habilidades de criadores de animales en cautiverio me preguntó yo ¿por qué nunca hemos intentado crear “razas” de monos que tengan el rasgo más deseable de un animal, es decir que puedan comunicarse con nosotros usando gestos, palabras o símbolos?.

Es cierto que ni chimpancés, ni orangutanes, ni gorila, son como gatos, perros o maíz, es decir especies domesticadas.  Pero también es cierto que el número de ellos que viven en cautiverio desde hace décadas y que tienen una relación con los humanos casi tan intima como la que debieron tener esos primeros lobos de los que descienden todos los perros, ha crecido sin parar desde hace ya muchas décadas.  Habríamos tenido posiblemente tiempo de sobra para el experimento de selección artificial más fantástico de la historia.

Y no me vengan a decir que el riesgo es que se subleven y terminemos viendo enterrada la estatua de la Libertad hasta la cintura.  Si conocen algo de la película recordarán que fueron los mismos seres humanos los que convertimos a la Tierra en el lugar que termino dominado por simios inteligentes.  No, no es el miedo a perder el control de un planeta sobre el que parece ya perdimos el control de cualquier manera.  La razones deben ser otras y yo no he podido encontrar ninguna completamente satisfactoria.

Es cierto que algunos monos han sido entrenados para comunicarse alcanzando en algunos casos niveles excepcionales.  Este es el caso por ejemplo de Ayumu un Chimpance capaz de realizar complejas operaciones matemáticas superiores a la que niños y adultos humanos realizarían con mucho entrenamiento.  O Natasha una chimpancé que parece tener una intuición “muy humana” y que le ha valido el sonado mote de “genio chimpancé”.

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¿Qué están entonces esperando los investigadores para cruzar natural o artificialmente los genes de estos dos genios y así asegurar una prole que esperamos herede aunque sea parcialmente sus dotes naturales?

Podría argumentarse también que el tiempo es el obstáculo.  Mientras que un gato vive en promedio 15-20 años de modo que en lapso de vida de un criador profesional pueden nacer, crecer y reproducirse más de 5 generaciones, un Chimpancé, que tiene un tiempo de vida promedio comparable al de un ser humano en un país del tercer mundo (40-60 años), es más difícil de cruzar buscando la selección de rasgos específicos.  Lo cierto sin embargo es que tiempo hemos tenido de sobra desde que empezamos a criarlos en cautiverio para que a la fecha tuviéramos ya una especie de “Mensa Primate”.

Otros, por supuesto, esbozarán el argumento ético, con el que ni más faltaba estoy completamente de acuerdo.  Jugar con la vida de organismos que seguramente tienen sentimientos parecidos a los nuestros y una vida interior posiblemente tan rica como la humana, es cruel y bajo.  Pero también es cierto que en algunos casos su protección pasa inevitablemente por la cría de algunos de ellos en cautiverio.  Un experimento de selección artificial con chimpancés u orangutanes podría pensarse como algo cercano a un sistema de citas por Internet, donde la gente se empareja de acuerdo a rasgos comunes.  En este caso podríamos facilitar las condiciones para que grupos de Chimpancés con habilidades intelectuales superiores se criaran juntos y tuvieran una descendencia que eventualmente incrementará las posibilidades de que esos rasgos prosperaran y se desarrollaran.  Cero crueldad animal: “Señor Chimpancé: encuentre su pareja perfecta”.

¿Y el propósito? ¿No sería igualmente superficial criar Chimpancés inteligentes (que trabajarían probablemente en circos televisivos o mediáticos) que criar un gato sin pelo o un perro con un tamaño justo para caber en un bolso de mano Louis Vuitton?.  No.  La selección de rasgos intelectuales en distintas especies podría ser justificada por una batería de buenas razones incluyendo la conservación.

En primer lugar y tal vez la la justificación más importante para mí, un experimento de selección artificial en este caso nos permitiría acercarnos al misterioso mundo interior de otra especie.  ¿Qué piensan? ¿qué sienten? ¿cómo son sus sueños? ¿cómo nos ven? ¿serían algunos de ellos capaces de hazañas intelectuales como nuestra especia? ¿serán creativos? ¿creerán en lo sobrenatural? ¿tendrán modelos y teorías sobre el funcionamiento del mundo?.  Es cierto que la cola y la cabeza de un perro inteligente a veces dice mucho sobre estas cosas, pero no nos digamos mentiras: si el perro pudiera hablar si que nos ahorraría mucha fatiga.

Conocer mejor a Chimpancés, Gorilas, Orangutanes y otros primates nos permitiría también incrementar la conciencia entre la población de lo cercanos que ellos están a nosotros.  Sería un “poquitiquitico” más difícil que un cazador furtivo acabará con la vida de un individuo de otra especie si sabe que piensa y siente como nosotros aunque no pueda comunicarse.  De allí extender el resultado ballenas, delfines, pájaros, etc. no sería una tarea tan difícil al menos para las generaciones por venir.

En síntesis, lo que propongo aquí (que seguramente no debe ser original como muchos seguramente habrán adivinado) es que utilicemos esas habilidades de criadores expertos de animales para, en lugar de seleccionar rasgos inútiles en nuestros animales domésticos, que los hacen propensos a enfermedades y reducen su calidad de vida, empecemos el experimento animal más importante de la historia: criar una raza de simios con los que podamos hablar y compartir tal vez nuestras preocupaciones sobre el planeta.

Cuando lo hagamos, tal vez dejemos de sentirnos solos en el Universo.

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