Trinoceronte

Porque 140 caracteres a veces no son suficientes

Sobre Metros, Satélites y Astrónomos

Como científico colombiano que soy (paisa para ser más preciso) no hay forma políticamente correcta de decir esto: el desarrollo espacial y astronómico de Colombia ha estado por mucho tiempo “bogotanizado”, es decir, sometido a la misma lógica absurda que ha impedido que Bogotá, una de las más grandes capitales de Latinoamérica, tenga un sistema de Metro.   Aunque estoy seguro que me tacharán de regionalista y de generalizar en exceso al utilizar el nombre de nuestra amada capital o de sus habitantes para referirme a este terrible error histórico, les presento aquí algunas reflexiones sobre lo que considero es una “manía”, tal vez muy Colombiana, de aplazar lo inaplazable, de no invertir en grandes proyectos (un Metro Capitalino, un Observatorio Nacional o un Satélite o Sistema de Satélites) en los que ninguna otra nación, avanzada o en desarrollo, se ha equivocado en el pasado

“El desarrollo espacial colombiano se ha “Bogotanizado”:
vamos a pasar años analizando que es mejor en lugar de hacerlo de una buena vez

Marzo 9 de 2014
http://bit.ly/trino-bogotanizacion

MetroObservatorioSatelite

En lugar de sentarse a llenarse de razones para no construir un Metro en Bogotá, un Observatorio de Alta Montaña o de comenzar de una vez por todas la carrera Espacial Colombiana, los científicos y políticos “capitalinos” (Colombianos), deberían dedicar ese mismo ATP cerebral a argumentar en favor de las mismas 3 cosas, aún si en un principio cualquier inversión en esos ambiciosos proyectos parezca irresponsable e incompatible con las supuestas prioridades de nuestro necesitado país.

Y es que todo hay que decirlo: Colombia no va a dejar de tener problemas, necesidades de primer nivel, conflictos armados (grandes o pequeños), desigualdad, pobreza, etc.  Estamos condenados.  Somos humanos ¿qué le vamos a hacer?. Lo que si va a pasar con Colombia es que seguirá rezagada, viendo como otras naciones igual de pobres, pero más “irresponsables” (según el criterio “capitalino”), invierten sus escasos (o no tan escasos) recursos, en cosas en las que no deberían.

No conozco el primer caso en el mundo de una ciudad, desarrollada o no, que se haya arrepentido de haber hecho una inversión multimillonaria para construir un sistema de transporte masivo.  Cualquiera haya sido el costo, cualquiera la cifra que se hayan robado, cualquiera los sobrecostos o errores cometidos, una vez construído un Metro no puede sino ser de un benefició inmenso para una ciudad.

Medellín (“se le salió el regionalista a este paisa otra vez”, dirán mis amigos de la capital) es un ejemplo perfecto de una ciudad que nunca debió haber tenido Metro.  Pero lo tiene (aunque tal vez todavía estemos pagando la deuda).  El Metro cambio la ciudad, le dio una cara distinta, mejoró un poco la movilidad (no se puede resolver de una sentada un problema endémico como este) pero lo mejor, demostró que soñar en grande produce retornos inesperados y de MUY largo plazo.  En 120 años estoy seguro que nadie se acordará de los errores cometidos en la construcción del Metro Paisa.  Eso sí, nadie olvidará a los pioneros, a los que vieron en esta una oportunidad de oro para la ciudad.

Tampoco conozco a ningún gobernante que se haya disculpado publicamente por  haber iniciado el desarrollo espacial de su país.  Puede que en un principio algunas inversiones hayan parecido demasiado grandes, demasiado inútiles para países llenos de necesidades y desigualdad, pero a largo plazo las necesidades y la desigualdad continuarán (somos humanos, no lo olviden) pero el progreso en estas disciplinas hará una diferencia.

Hablando de desigualdad, nada que reduzca más la desigualdad que un Metro (ricos y no tan ricos metidos en el mismo tubo, con la misma necesidad de movilizarse y siguiendo las mismas reglas); o un satélite que lleva señales electromagnéticas por el aire donde el gobierno de turno no quiere llevar fibra óptica.

Y es que la tendencia en Colombia, y todo hay que decirlo, en nuestra querida capital (bien sea porque concentra el poder público o tal vez por un profundo asunto cultural) de discutir en exceso, de estudiar en demasía, de considerar con mucho seso, algunas decisiones que deberían tomarse con la “irresponsabilidad” característica que los grandes avances requieren, es, sencillamente, histórica.

En 2006 la Presidencia de la República de Colombia y el Ministerio de Relaciones Exteriores crearon la Comisión Colombiana del Espacio (CCE), una organización con la responsabilidad de pensar y planear en la medida de sus limitadas posibilidades el desarrollo espacial colombiano.  Durante casi una década la CCE se reunió de forma juiciosa (a veces para discutir lo mismo una y otra vez otras para mantener el interés del gobernante de turno en los tema del desarrollo espacial) hasta que en Noviembre del 2013, sus juiciosas labores rindieron fruto cuando la Presidencia de la República, en un increíble acto de “irresponsabilidad capitalina”, creó la Oficina Presidencial para el Desarrollo Espacial.  La semilla de nuestra Agencia Espacial Colombiana.  En realidad estuvimos a punto de tener literalmente una “Agencia” pero otras prioridades (mineras) echaron al traste esta “irresponsable ambición”.

“¡Puf!”, pensamos muchos, “por fin el gobierno central daba un paso adelante”.  Por fin se creaba una organización, con cargos, salarios, oficinas, responsabilidades y no solo una comisión volatil, para abordar seriamente el tema del desarrollo espacial.

Todo iba relativamente bien hasta unos meses después, a mediados de 2014, el nuevo vicepresidente (en Colombia, cada 4 años los gobernantes cambian y lo hacen en el mes de agosto), en una clásica movida “capitalina”, solo digna del fallido Metro de Bogotá, declaro inviable el único proyecto serio de desarrollo espacial para nuestro país en décadas: la adquisición y puesta en órbita de un satélite de observación de la Tierra.

Años enteros discutiendo el tema, elaborando sofisticados documentos técnicos y legales, estudios de viabilidad, y subitamente el Gobierno central sino un solo y “chirriadisimo” individuo (el vicepresidente), determinó que era más barato seguir dependiendo de otras naciones que empujar a nuestro país un paso hacia adelante.

¡Que increíble miopía!

Ahora bien, ¿se pueden comparar estas dos cosas (Metro y Satélite)?  Tal vez algunos (capitalinos mas informados y conocedores de los pormenores del gasto público) dirán que no hay entre estas dos iniciativas ninguna similitud.  Tal vez yo no conozco las 200 variables financieras, macroeconómicas y sociales analizadas en ambos casos, pero como Colombiano y en particular como científico que soy (no como economista o político) a mí me parecen dos idioteces parecidas.

Yo soy de los ingenuos que se ufana diciendo que Colombia tuvo el primer observatorio astronómico en territorio americano (en las 3 Américas): el Observatorio Astronómico Nacional.  Sí, ese mismo en cuyos jardines se construyo la casa de Nariño en la que se toman algunas de las geniales decisiones aquí discutidas.  200 y cacho de años después, somos prácticamente el único país sobre los Andés que no tiene un observatorio de alta montaña.   Tal vez hemos tenido mala suerte.  La crisis del café de los años 80 echo al traste nuestra única oportunidad ¡en siglos!

Tal vez (y esta es mi hipótesis) hemos sufrido de “bogotanismo astronómico agudo”.  Ningún Astrónomo en las últimas décadas (y la mayoría, debo decirlo pidiendo la respectiva disculpa a mis colegas capitalinos, han sido bogotanos) fue capaz de pararse con las ganas necesarias ante el gobierno para decirle: “Colombia tiene grandes montañas (y mal clima, pero ahí veremos) y la Astronomía es una ciencia fundamental; necesitamos que nos den los recursos para construir un observatorio; para ayer es tarde”.

Venezuela tuvo más suerte: hace 50 años construyeron el suyo (sufriendo del mismo mal clima del que sufrimos nosotros).  Bolivia, Chile, Brasil, Argentina, Panamá, Costa Rica, México… ni que decir de ahí para arriba, tienen observatorios (Chile los más grandes del mundo, financiados en Euros pero ahí están) o facilidades científicas de primer nivel.

¿Y Colombia?.  Discutiendo, analizando.  Estudiando si construímos uno de 1, 2 o 4 metros, si en óptico o en radio, si hacemos estudio de seeing primero o si nos lanzamos en el primer peladero que nos ofrezcan.  Es la triste realidad.  Para cuando nos pongamos de acuerdo tendremos que sufrir con la política capitalina de evaluar primero si lo que podríamos hacer con el instrumento tal vez lo podríamos hacer bajando los datos de Internet. ¡Plop!

El próximo martes 21 de Octubre se gradúa el primer Astrónomo exclusivamente Colombiano.  Formado (así sea en la “primaria” del mundo científico, es decir el pregrado) exclusivamente en nuestro país.  Será el primer Diploma con el rimbombante título profesional de “Astrónomo” expedido legalmente por una institución de educación superior de nuestro país: la Universidad de Antioquia.   Esta hazaña (pequeña tal vez para algunos) no se consiguió sin los debidos contratiempos al mejor estilo “capitalino”.  Al Pregrado de Astronomía le sobran hinchas, pero no le faltan enemigos acerrimos que ven en esto una irresponsabilidad sin precedentes: “¿qué buscan ustedes formando una generación de científicos desempleados?”, dicen algunos astrónomos capitalinos cuyo nombre no quiero recordar.

A diferencia del Metro de Medellín, el Pregrado es todavía una obra en construcción.  No sabemos si esta apuesta tendrá los resultados que con mucho optimismo creemos que tendrá para el desarrollo científico de nuestro país, pero lo cierto es que existe porque fueron más las razones positivas para crearlo las que se pusieron sobre la mesa que las negativas (que también eran muchas).  Fue más grande el entusiasmo que el pesimismo (o realismo capitalino).  Fue más la emoción de hacer algo nuevo (conscientes de que era con un riesgo económico y humano grande) que el temor a lo desconocido.  Ahí va, pasito a pasito, cumple 5 años el domingo 19 de octubre de 2014.

Soñamos con el día que la Universidad más grande de este país se atreva a dar un paso en dirección similar y que presente en número significativamente mayor razones para que jovenes de toda Colombia estudien la carrera de sus sueños en la Universidad que tiene sedes por todo el país.  Ojalá las voces de los “capitalinos” (esta vez los de la “capital” de las ciencias físicas) no se impongan, con su visión limitada y estudiosa, sobre este sueño en ciernes.

En fin.

Concluyó insistiendo en que lo único que necesita un país como el nuestro para dar pasos seguros hacia adelante, es utilizar la parte más emocionante y energética de las reuniones, para llenarse de razones de porque las grandes empresas deben realizarse.  Si se deja para el final, cuando las galletas y por consiguiente la energía se ha agotado, la elaboración de la lista de los contras, tal vez tendremos chance verdadero (sino en esta, en la siguiente generación) de que Bogotá tenga un Metro, de que Colombia sea un país con desarrollo espacial y de que los Astrónomos no tengamos que descargar mas los datos usados de Internet.

Anuncios

Navegación en la entrada única

4 pensamientos en “Sobre Metros, Satélites y Astrónomos

  1. Pablo Andres Escobar Toro en dijo:

    Jorge el que sueña hace realidad sus sueños, las tareas a veces quijotescas son las que en el futuro muestran quienes tenían la razón, mas que dar una opinión sobre el atraso científico que desde las altas alcurnias políticas nos somete el gobierno de turno, quiero darte un fuerte abrazo desde tu tierra y felicitarte de todo corazón por esta primera camada de astrónomos paisas, no se si es 1 o 2 o varios, lo importante es que ese sueño que planteaste hace varios años lo has llevado a cabalidad y lo hiciste realidad para por lo menos uno de tus pupilos.
    Piensa que pasa por la cabeza de este nuevo joven astrónomo, la cantidad de sueños e ideas que tendrá para estos próximos años, y todo esto gracias a esa semilla que sembraste al ir cual quijote de la mancha contra esos molinos de viento.
    Jorge felicitaciones por estos egresados de la U de A de Astronomía, se que suena repetitivo y tal vez cliché pero estás haciendo historia.

    • Hola Pablo,

      Muchas gracias por el comentario. Desde aquí seguiremos dando la batalla contra los no tan imaginarios molinos de viento que se nos atraviesen. Esperemos que muchos más se gradúen y que de ellos la mayoría se realicen profesional y personalmente haciendo o no astronomía por el resto de sus vidas.

  2. Es bueno leer unas cuantas verdades. Para complementar diría que el Metro de Bogotá es un proyecto que se debate desde los años 50 (eso escuché en las noticias y lo dice la Wikipedia), uno se pone a pensar si en estos 64 años no les habrá alcanzado el tiempo para terminar de discutir el proyecto.
    El mismo punto con el satélite, todos esperamos que no se extienda tanto como el caso anterior. Argentina esta semana lanzó el suyo y ha sido una oportunidad de aprendizaje y crecimiento para todos ellos, especialmente para su comunidad científica y el beneficio para la población (además de los avances en las telecomunicaciones y el acceso a imágenes por cuenta propia) es más que nada ampliar el horizonte a nuevos retos, no sesgar el deseo de progreso y los sueños de tantos que estudian y trabajan para aportar de una manera diferente a la sociedad. Muchos esperamos ver esa misma realidad reflejada en nuestro país. Muchos queremos hacer parte de esa experiencia.
    En cuanto a la carrera de Astronomía (de la cual estoy orgullosa de hacer parte) solo tengo sentimientos de agradecimiento y admiración para los irresponsables que se les ocurrió tan inviable idea. Y es que estando en el pregrado he visto que mi caso no es particular (soy de una ciudad pequeña del Valle del Cauca en donde no tuve una buena oportunidad de cumplir mi proyecto de vida y decidí salir a buscarlo), así mismo hay muchísima gente que viene de todos los rincones del país buscando la carrera que no encuentran en otra parte (sin mencionar tantos otros que no tienen la posibilidad de hacerlo y les toca conformarse con otra cosa que tengan a su alcance). Si queremos una sociedad plural tienen que aprender a aceptar que hay gente que simplemente no nos llama la atención esos oficios netamente ejecutivos, el problema es que hay una idea generalizada de que los jóvenes tienen que apurar el paso en los estudios superiores para salir a producir dinero, nada más dañino para el progreso del país, porque si todos nos comemos ese cuento entonces ¿Quién aporta las ideas, la tecnología, el progreso científico? Con todo respeto: Si hay gente que es feliz siendo secretarias y cajeros produciendo dinero, bien por ellos. Pero que también faciliten las cosas (o al menos que no se interpongan) para los que somos felices proyectándonos produciendo conocimiento.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: