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En Defensa de la Burla

La muerte de un grupo de connotados caricaturistas franceses en manos de unos fanáticos musulmanes, ha abierto una discusión en la que hasta el Papa ha “metido la cucharada”: ¿es correcto burlarse de las creencias de otros? y con esto ¿se buscaron los caricaturistas el fatídico final que les toco? (aunque esto suena cruel y parece justificar la violencia, no lo es, y la verdad es que mucha gente inteligente y otra no tanto lo esta pensando).  El tema esta bien caliente.  Aunque se que casi todo lo realmente importante que tenía que decirse al respecto se ha dicho, tanto en favor como en contra, hay un hecho fundamental que quiero desarrollar aquí: la burla, la caricatura, el humor, es el último mecanismo que le queda a una minoría escéptica, atea, laica (escoja usted el término, da igual) para manifestarse contra el absurdo, en un mundo dominado por la religión.

“La burla inteligente, la caricatura y la ironía son el único “poder” que las minoría escépticas tienen en la sociedad ¡no se los pueden quitar!
Enero 16 de 2015
http://bit.ly/trino-burla

Sin palabras.  "Burla" por Martin Perscheid, http://bit.ly/1IVSKc7

Sin palabras. Una “burla” por Martin Perscheid, que vale la pena decir no fue asesinado por ningún grupo de fanáticos cristianos después de esta caricatura.  Vea: http://bit.ly/1IVSKc7.

¿Esta bien o mal burlarse de las creencias de otros? ¿no deberíamos ser tolerantes y “respetuosos” y dejar que cada uno crea lo que quiera y no ridiculizarlo? ¿burlarse y caricaturizar lo que otros consideran “sagrado” no es también una forma de violencia? ¿no hay demasiada libertad (o libertinaje) en una sociedad que deja que el mismo dios y sus embajadores en la tierra puedan ser ridiculizados?

Estas son algunas preguntas que se están escuchando en todas partes por estos días, después de que unos maestros del humor y de la sátira francesa fueran ajusticiados por unos fanáticos que no soportaron que Mahoma y sus líderes fueran ridiculizados y en algunos casos, ni siquiera eso, que aparecieran dibujados en una viñeta.

Aunque la mayoría reconoce este crimen como un acto de brutalidad fanática sin justificación y lo rechaza categóricamente, tanto del lado musulmán como del lado de los otros mil millones de dioses, empieza a surgir un consenso en la sociedad civilizada de que no se puede ir tampoco muy lejos al burlarse de la religión porque el tema es tan delicado que estas cosas terminaran tarde o temprano pasando.

Más delicado aún es el llamado de algunos a no burlarse en lo absoluto de la fe de los demás, por ser este un tema “sagrado” que debería estar (esta es mi inferencia) fuera de cualquier discusión intelectual.  En unas fatídicas declaraciones, el mismísimo Papa Francisco I, líder de miles de millones de católicos, comparo la burla a la religión, con la burla o ridiculización de la mamá de cualquier persona y la respuesta violenta a este acto, como algo humanamente inevitable.

¡Válgame señor!

¿Entonces? ¿deberíamos tener la libertad de burlarnos de la religión? o en su lugar deberíamos burlarnos solamente de la política, los deportes, el cine, la misma ciencia, es decir todas esas otras manifestaciones de humanidad cargadas también de una inevitable irracionalidad.

¡Por supuesto que debemos permitir burlarse de la religión! ¡de cualquier religión!.

Existen 2 razones que considero importantes para soportar esta afirmación.

La primera razón: casi todo en la Religiones milenarias es ridículo, risible, absurdo.  La burla es por tanto una consecuencia natural de este hecho básico.

No nos digamos mentiras.  Cualquiera que haya vivido un par de décadas de este y de finales del siglo pasado, que haya sido testigo, así sea involuntario, de los avances científicos y tecnológicos de nuestro tiempo, pero también de otros en temas sociales y culturales, debería reconocer que la mayoría de los hechos sobre los que se fundamentan las Religiones milenarias, son a todas luces absurdos y contrarios al sentido común ilustrado.

Es cierto que la religión y sus libros sagrados están llenos de enseñanzas bonitas y muy profundas sobre la vida.  El problema es que al ser creadas o escritos (los libros) en tiempos en los que ignorábamos casi todo sobre el mundo natural y también hay que decirlo sobre el social, esas enseñanzas están salpicadas de las que a la luz de lo que sabemos hoy, son hechos ciertamente absurdos.

Creencias supersticiosas que han sido reemplazadas hace mucho tiempo por conocimientos soportados en evidencia empírica: la gente no vuelve a la vida después de morirse; las mujeres no se embarazan sin la intervención de un hombre o de un instrumento quirúrgico “equivalente” (!); pensar que el nivel del mar disminuya, no lo hace disminuir; nadie puede hablar sino tiene un cerebro y una faringe viva; etc.

Son cosas elementales.  No es “rocket science” como dicen los gringos.

Los símbolos son también una constante en las religiones.  Movimientos del cuerpo, rituales, ropas, palabras.  ¿Nos podemos burlar de eso?  Depende.  Si te pones una falda para infundir creencias supersticiosas a un grupo de personas con una educación limitada, supersticiones que al final terminan haciéndoles daño, burlarme de tu atuendo es lo de menos.

Esto me conecta con la segunda razón y la más importante por supuesto.  Imagino que para muchos creyentes que se toparon con este escrito la razón anterior es completamente invalida.  Las creencias (ridículas) de las religiones milenarias no necesitan ser validadas por la evidencia empírica o el sentido común; ese es precisamente el sentido de la fe.  ¡Así de increíble como parece!  Veamos entonces cuál sería otra razón para dar vía libre a la burla y la sátira sobre la religión.

Al lado de las religiones milenarias que se han convertido hoy en “mafias” organizadas, multimillonarias y poderosas, y que tienen miles de millones de adeptos, estados completos a su favor, los grupillos de ateos, escépticos e intelectuales pro laicos, son bacterias minúsculas.  Manejan medios de comunicación que apenas si leen unos pocos (como este blog por ejemplo).  Escriben libros para argumentar sus posiciones y tratar de disminuir la incidencia de la superstición y la pseudo ciencia que solo leen los que pueden comprarlos y peor entenderlos.

Ante esa desmesurada diferencia, entiende uno que la única reacción que parece notarse es la que provoca risa, la que satiriza y ridiculiza a la religión.  Es más fácil que la gente entienda lo ridículo y lo absurdo de la religión en una caricatura a que lo haga después de leer un artículo en “The Skeptic Maganzine” o en un libro (aun si es un Best Seller) como “The God Dellusion” de Richard Dawkins.  Cualquiera entiende la caricatura al principio de esta entrada.  Cualquiera.  Pero no todos podemos entender (o estamos dispuestos a entender) las cientos de líneas escritas para demostrar el absurdo de la religión escritas por intelectuales de la altura de Bertrand Russell, el mismo Dawkins o por el otro maestro del escepticismo Carl Sagan.

La burla es el pequeño poder que le queda al resto de la humanidad, a los que no somos “hinchas” furibundos de la superstición, para dar entender a todos el sin sentido de las creencias que los segundos quieren (y que seguirán) propagando por muchos años en el futuro.

Ninguno de esos intelectuales o caricaturistas “burleteros” saldrá nunca a decapitar sacerdotes u otro tipo de chamanes.  Ninguno se inmolara en la mitad de la plaza de San Pedro o en la Meca para reducir el número de creyentes.  Ninguno propondrá la creación de una “guerra laica” suicida.  No.  Todas esas son justamente las cosas absurdas de la religión de las que se están burlando.

La caricatura, la sátira, la burla no representa ninguna amenaza verdadera para las Religiones Organizadas.  Prohibirla o limitarla es quitar el único mecanismo de desahogo de esa minoría pensante que necesita manifestar lo que piensa en un mundo invadido por propaganda religiosa y supersticiosa.

Pero esto no solo pasa con la Religión.  En temas políticos la sátira y la caricatura han servido por siglos para que se escuche la voz de quienes no serían escuchados.  Ha sido usada para revelar el absurdo o los abusos que no son evidentes o que solo pueden ser vistos por quienes pueden ver más allá de la propaganda oficial.

La sátira política incluso se ha institucionalizado.  Es “tolerada” por los gobiernos y los políticos.  Gobernante que no entienda que su imagen será ridiculizada hasta el cansancio por quienes no están de acuerdo con sus manejos, esta literalmente ¡jodido!.  Aún así, la democracia continúa.  El mundo es incluso mejor.  Los gobernantes incluso tratan de ajustarse, de tomar decisiones menos “risibles” porque se dan cuenta que hay gente allá afuera que si nota lo que va en contra del sentido común.  La sociedad mejora.

¿Por qué la religión no puede aceptar esa misma condición?.  La razón es sencilla.  Estriba en la naturaleza misma de la enfermedad intelectual que la sustenta: la fe.  La creencia ciega, la sumisión intelectual.  Si permitiéramos que el dogma se discuta, se contraste con la evidencia empírica o el sentido común, las Religiones milenarias desaparecerían (no la religión, las religiones milenarias).  Si los padres de familia creyentes permitieran a sus hijos formular preguntas incómodas, burlarse de lo que es absurdo en sus tradiciones, en lugar de imponérselas sin ninguna razón verdadera, todas las creencias de la edad de piedra y otras del medioevo desaparecerían.

¿Que quedaría? Otras creencias por supuesto.  Nadie cree que la religiosidad desaparecerá completamente. Los estudiosos del cerebro han demostrado que esto no es posible.  Hace parte de los mecanismos forjados por la evolución para garantizarnos sobrevivir en un mundo contingente y azaroso.

Pero es mejor convivir con creencias irracionales adaptadas al estado actual de ignorancia sobre el mundo natural, que hacerlo con creencias de tiempos en los que la Tierra era el centro del Universo.  En un mundo sin Cristianismo, sin Islamismo, la gente creerá en cosas que en el futuro serán también vistas como tonterías.  En ese momento, tendremos que reemplazarlas por otras y así sucesivamente.

No se trata de eliminar la religiosidad.  Se trata de abandonar el modelo de las religiones de los tiempos de Roma y de antes, por un modelo que se adapte mejor a nuestro progreso del entendimiento del mundo natural, humano y social.

Mientras eso pasa (si es que pasa) hago un llamado vehemente a las minorías no creyentes, a los que no son esclavos intelectuales de la tradición de sus abuelos, para que se burlen cuanto puedan de lo que es absurdo, sea esto político o religioso.  Tal vez así, y solo tal vez, los niños que vean la otra cara de la moneda, puedan llegar a pensar alguna vez que es posible una vida sin esas Religiones, así como es posible una sociedad con mejores gobernantes e instituciones.

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Esta no es una caricatura y por lo tanto nadie la entenderá tan claramente como la viñeta del principio. El porcentaje de los que la leerán es también mucho menor comparado a los que verán la caricatura en toda su extensión. Esta es la traducción del texto: “uno encuentra mirando alrededor del mundo que cada pequeño progreso en los sentimientos humanos, cada progreso en la ley criminal, cada paso hacia la disminución de la guerra, cada paso hacia un tratamiento mejor del tema de las razas o la mitigación de la esclavitud, cada progreso moral que ha habido en el mundo ha encontrado la oposición de las iglesias organizadas del mundo. Puedo decir de forma bastante deliberada que la religión cristiana, tal y como esta organizada en sus iglesias, ha sido y todavía es el principal enemigo del progreso moral en el mundo” – Bertrand Russell.

 

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El Otro Analfabetismo

¿Sabe usted que es el analfabetismo científico?.  Posiblemente no, pero imagino que el término le “suena” y pensara que debe ser algo tan feo como el analfabetismo a secas (no saber leer, ni escribir).   He aquí una guía (con un poco de humor) para detectar esta condición que en el siglo de las comunicaciones a la velocidad de la luz, los viajes espaciales y la genética, se ha extendido peligrosamente incluso hasta esferas de la sociedad que creería uno están a salvo.  Una reflexión sobre el que debería ser considerado un problema social y cultural bastante serio y del que además podría depender la solución a otros problemas aún peores.  Como siempre, ofrezco también aquí algunas ideas sobre como “automedicarse” para empezar a superar esta condición, si es que tiene la mala suerte de padecerla.

“Guía para reconocer un Analfabeta Científico: come ciencia, se comunica con ciencia, se calienta con ciencia… pero no sabe de ciencia
Enero 10 de 2014
http://bit.ly/trino-analfabetismo

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Una bella ilustración que tome de este otro interesante artículo que encontré en lamula.pe http://bit.ly/1C58wPN. Recomendada.

No es sino oír hablar a algunos periodistas en nuestro país (Colombia) de los logros de la “raza humana” o del peligroso desplazamiento del eje de rotación de la Tierra después de un tsunami o un terremoto, para que uno empiece a darse cuenta lo extendida de una condición que se ha dado en llamar el “Analfabetismo Científico” (Scientific Illiteracy lo llaman los gringos).  Condición que obviamente ellos mismos desconocen por culpa de un desafortunado circulo vicioso (su analfabetismo científico les impide reconocer o admitir en primer lugar que existe algo llamado analfabetismo científico).

Como las definiciones son a veces cosas de locos y entenderlas requiere justamente tener un “alfabetismo científico” mínimo, les propongo aquí hacer un ejercicio para detectar rápidamente si usted o alguien que usted conozca, esta sufriendo de esta extendida condición.

No se sienta mal si una o dos de las siguientes cosas le son familiares; de cosas peores se muere la gente y aún mejor, existen formas relativamente sencillas para empezar a superarlo (al final le ofrezco una guía básica).

Si se siente ofendido, le ofrezco mis disculpas por anticipado.  Si le consuela, yo mismo me defino como un Analfabeta Político, en busca de una cura que lamentablemente no he podido encontrar.  De modo que espero la lectura de esta entrada no represente para usted un drama personal o familiar y al contrario le sirva para reconocer un problema que aqueja a la sociedad a la que pertenece.

Guía para detectar a un Analfabeta Científico

Dícese de un Analfabeta Científico como aquel adulto que teniendo una educación mínima (secundaria, universidad e incluso un posgrado) responde positivamente a al menos una y en los casos crónicos a todas las siguientes descripciones:

  1. Ha utilizado el término “raza humana” para referirse a nuestra especie o a la Sociedad como un todo.
  2. La última vez que asistió a una clase de ciencias o matemáticas fue en el último grado de la secundaria (o la primaria), y peor aún, no le gusto ni cinco.
  3. Encuentra insoportable la “buena” ciencia ficción y preferiría un western o una comedia romántica.
  4. Sostiene que mientras la Teoría de la Evolución sea tan solo una “teoría” otras alternativas (el creacionismo por ejemplo) deberían considerarse igualmente válidas.
  5. Usa con frecuencia el argumento de que la “perfección” de la naturaleza es una prueba inconfundible de la grandeza de un creador.
  6. Exige que la ciencia respete sus creencias sobrenaturales y supersticiones y que se mantenga en el dominio que le corresponde.
  7. Considera una o todas las siguientes historias siquiera creíbles: “el hombre no fue a la Luna”, “el gobierno intenta envenenarnos usando los contrails de los aviones”, “el eje de la Tierra se desplazo peligrosamente después del último tsunami”, “Marte se verá del tamaño de la Luna llena”, “existen máquinas capaces de crear grandes terremotos y peligrosos huracanes”,  “la NASA y el Gobierno de los Estados Unidos esconde secretos sobre la existencia de vida extraterrestre” entre muchos otros.
  8. Se ha burlado de un descubrimiento científico o ha considerado algún avance en la ciencia de frontera como un desperdició miserable de dinero cuando hay tanta gente muriendo de hambre en África.
  9. Considera a Stephen Hawking el científico más importante después de Einstein (y si tiene más de 80 años, en su tiempo considero a Einstein el hombre más inteligente que ha vívido jamás).
  10. Come con ciencia, se comunica y viaja con ciencia y admite que sabe muy poco  de ciencia.

Si le suenan familiares las anteriores situaciones entenderá ahora de que estamos hablando.

Tal vez ahora le parezcan poca cosa estos pequeños deslices en el uso del idioma (Síntoma 1), o nada muy grave desconocer a los grandes personajes de la historia de la ciencia (distintos de Einstein) que construyeron el mundo en el que vive (Síntoma 9) e incluso no ve nada grave en la idea de que sus supersticiones tengan un lugar privilegiado en la sociedad (Síntoma 6).  Pero la cosa es mas complicada.

El Analfabetismo Científico rampante se esta empezando a convertir en un verdadero peligro para las sociedades modernas.  Sociedades boyantes económicamente como la de Estados Unidos, están viendo como grupos poderosos de analfabetas científicos se apoderan del sistema educativo publico (en algunos estados) para imponer primitivas versiones del mundo que fueron superadas en la edad media.

El analfabetismo científico es un verdadero problema en países como Estados Unidos, líder indiscutible en el área.  Si eso pasa allá, que diremos por acá.

El analfabetismo científico es un verdadero problema en países como Estados Unidos, líder indiscutible en el área. Si eso pasa allá, que diremos por acá.

En países como Colombia, periodistas que sufren de un claro analfabetismo científico, mueven la opinión de la gente para oponerse a decisiones trascendentales que tienen que ver con el avance científico de todo un país.  Recuerdo aquí el caso de la fallida compra del primer satélite colombiano hace unos meses y de la ferviente oposición de algunos medios de comunicación para que este paso trascendental se diera.  Periodistas que estudiaron en Universidades de prestigio pero nunca recibieron una sola clase de Física o Astronomía por considerarlas innecesarias para tomar o analizar decisiones.  ¡Que bien que les habrían sentado esas clases en este caso!. Esos mismos periodistas consideran por ejemplo que es mejor promover que los niños se vuelvan futbolistas en lugar de científicos o pensadores, algo que también requiere un entrenamiento de toda la vida.

Y lo peor, líderes políticos, dirigentes de gremios o de conglomerados económicos, con un analfabetismo científico rampante, que toman decisiones basados en sistemas de creencias que no sostendrían el más mínimo análisis usando los métodos que la ciencia ha aplicado por siglos para construir el mundo en el que vivimos.  Líderes que incluso llegan a dar importancia a los consejos de un chamán (católico o indígena o de cualquier otra afiliación supersticiosa) en lugar de rodearse de científicos o al menos de profesionales letrados científicamente.

Al contrario, en una sociedad con un alto grado de Alfabetismo Científico los ciudadanos podrán tomar mejores decisiones, estén estas relacionadas o no con asuntos “naturales”.  La ciencia no solo se trata de física de partículas, nuevas especies biológicas o planetas extrasolares; se trata de pensar mejor, de hacerlo sobre la base de evidencia (o del potencial para conseguir una); de evitar las hipótesis extra (fuerzas sobre naturales, “manos negras” y conspiraciones), pero sobre todo de “cuantificar” o entender las dimensiones verdaderas de las cosas.

Un ciudadano letrado científicamente podrá entender mejor las verdaderas dimensiones de algunas decisiones públicas, tanto las que no le convienen (cuya incidencia normalmente es maximizada por la propaganda) como los que le convienen verdaderamente y que son minimizadas por analfabetas científicos para los cuáles es posible que 1 átomo en un frasco tenga algún efecto químico o físico real sobre el cuerpo humano, justamente porque no entienden la diferencia entre 1 y 10^23 átomos.

El analfabetismo numérico un problema profundamente relacionado con el analfabetismo científico.  Tomado de: http://bit.ly/1KAf0Mk

El analfabetismo numérico un problema profundamente relacionado con el analfabetismo científico. Tomado de: http://bit.ly/1KAf0Mk

En una sociedad “letrada” científicamente, no es posible que prosperen las organizaciones supersticiosas que hacen de la suya cuando el analfabetismo se apodera incluso de las esferas más educadas.  Me refiero a las religiones organizadas que no pagan impuestos, tienen a chamanes ocupando escaños en el senado y son la última palabra en asuntos morales.

En un sociedad letrada científicamente la religiosidad, si es que existe, se vuelve un asunto personal en lugar de un asunto de estado.  Un asunto de contingencia frente a las dificultades (porque nuestra biología no nos permite deshacernos completamente de formas irracionales de ver el mundo), pero no el paisaje con el que convivimos en sociedades como la Colombiana en la que por ejemplo para tener una buena educación hay que tener plata o permitir a un colegio religioso que llene de ideologías medievales y supersticiosas la cabeza de tus hijos.

Ahora bien ¿qué se puede hacer para disminuir el grado de analfabetismo científico?  El reto es grande cuando hablamos de países o sociedades enteras.  Los Estados Unidos o Colombia son buenos ejemplos de sociedades que tienen frente a sí retos monumentales para reducir el analfabetismo científico de sus ciudadanos (si es que a los analfabetas científicos que ostentan el poder les llega a interesar que eso pase).

En un plano personal, las cosas pueden ser más un poco más fáciles.

He aquí algunas recomendaciones mínimas (en el estilo muy “Cosmopolitan” de esta entrada) que puede usted seguir para aumentar su grado de alfabetismo científico si es que se identifico peligrosamente con muchos de los puntos enumerados al principio.

  1. Comience por entender que la ciencia no es una ideología más.  Esta llena de seres humanos imperfectos, unos que tendemos a ser dogmáticos o tener opiniones fuertes y otros que son bastante apáticos por los asuntos sociales.
    La Ciencia es un descubrimiento que incluso hoy quienes estudiamos la vida en el Universo, nos preguntamos si ocurre en todas partes donde hay vida y organismos inteligentes.
    Es una forma de organizar el mundo que ha resultado ser altamente efectiva y productiva en términos de proveernos los medios y el conocimiento para sobrellevar mejor la existencia e incluso progresar más allá de nuestros condicionantes biológicos.
    Piense en esta frase: “si los dinosaurios hubieran tenido un programa espacial tal vez no se habrían extinto”. En la rama del árbol de la vida a la que ellos pertenecieron, nunca se produjo el “milagro natural” que presenciamos en nuestra propia rama.
    Nuestra propia especie que tiene 100,000 años, solo lleva 400 años pensando científicamente y hoy podemos decir que si nos enfrentáramos a un riesgo similar al que enfrentaron los dinosaurios, saldríamos mucho mejor librados que ellos.
  2. Tome uno varios cursos de ciencias o matemáticas recreativas en Internet o en alguna Universidad que los ofrezca.  Recuerde que saber un poco de biología no solo sirve para pasar un examen de estado (que usted ya paso) o una entrevista en una multinacional farmacéutica (posiblemente usted ya tiene trabajo en su propia área y no necesita, supuestamente, saber nada de biología).  Al hacerlo entenderá mejor los riesgos sobre el medio ambiente que implican ciertas decisiones gubernamentales, entenderá algo sobre su propia naturaleza como el animal que es y hasta podrá evaluar mejor alguna decisiones médicas en su vida.  Todo entre muchos beneficios que le acarreara conocer la que es la rama de la ciencia más cercana a su vida.
  3. Vea documentales de ciencia, asista a conferencias o véalas en Internet.  Mejor aún, empiece a comprar y leer algunas revistas sobre avances científicos y tecnológicos y léalas con disciplina, de la misma manera que lee esa literatura “deliciosa” que publica la Revista Dinero o las diatribas elaboradas de columnistas políticos o de comentaristas deportivos.  ¡Pero cuidado! Hay revistas supuestamente científicas que hacen tanto por su alfabetismo científico como el Whatsapp por su ortografía.  La ciencia no se trata únicamente de una colección de datos sorprendentes o historias inexplicables.  Se trata de historias muy reales sobre cosas que ni en sus sueños mas alocados creería que fueran posibles.
  4. Intente entender por un momento el mundo en el que vive.  No me refiero a entender a sus vecinos o al conflicto en medio oriente.  Pregúntese cosas sencillas como porque los árboles crecen hacia arriba y no hacia los lados o cómo llega la electricidad a su casa o como funciona (o deja de hacerlo) la batería de su teléfono celular.  Intente investigar en Internet la causa de estas cosas, así parezca en principio un ejercicio infantil.  Descubrirá lo mucho que se puede aprender en el proceso sobre cosas realmente relevantes, incluso antes de responder la pregunta original.  Mejor aún, descubrirá que saber ciertas cosas inútiles lo prepara para resolver otras bastante útiles.
  5. Póngale números a su vida.  Yo sé que es difícil, pero no le estoy pidiendo que repase los casos de factorización o peor los métodos de integración del cálculo.  Intente entender la verdadera dimensión numérica, cuantitativa, de los datos, usando por ejemplo analogías.
    Si le dicen que el eje de la Tierra se desplazo en un Tsunami, no se quede con la “frasesita”, ni la repita como lorito en las redes sociales o en reuniones familiares.
    Pregunte siempre por el número.  Si se lo dan, intente compararlo con cosas reales.  12 centímetros de desplazamiento del eje de rotación de un planeta como la Tierra es mucho menos que un paso de niño  ¿Cuántos pasos cree que se necesitan para bajar del polo norte al Ecuador? ¡miles de millones! ¿Entonces?.  Haga lo mismo cuando intenten minimizar algo que otros dicen que es más grande de lo que parece.
  6. Este es quizá el consejo más importante.  Si usted considera que su caso esta perdido y que duda mucho que pueda hacer cualquiera de las anteriores cosas, pero tiene en su familia más cercana, hijos, sobrinos, vecinos jóvenes que podrían alfabetizarse científicamente a tiempo, no los desanime.  No les diga, por ejemplo, que las matemáticas o las ciencias no les servirán para nada porque igual usted no sabe nada de ellas y ya tiene una jubilación.
    Evite inscribirlos en sistemas organizados de creencias o supersticiones.  Deje que en su vida personal crean lo que les ayude a sobrellevar la existencia así sea distinto a lo que usted cree o lo que creyeron sus abuelos.  No les imponga la superstición, ni por la fuerza, ni con la supuesta calidez de la “tradición”.

Si todo lo anterior le pareció muy ofensivo, evite ofender a alguien más haciendo un comentario de mal gusto y pase mejor al siguiente enlace de internet que se haya encontrado en las redes sociales.

Si le parece que esta “causa” vale la pena, pero usted es un ciudadano letrado científicamente, comparta algunas de estas ideas con esos conocidos suyos que sabe cumplen a cabalidad con la descripción del principio.

Otras lecturas:

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