Trinoceronte

Porque 140 caracteres a veces no son suficientes

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Colombia necesita ir a la Luna

“Colombia no sabe que hacer con 1.5 billones de pesos (~500 millones de dólares) que tiene para ciencia”.  Estas son las palabras que pronunció recientemente la directora de la agencia nacional de ciencias del país, Colciencias.  La “sentencia” ha caído como un baldado de agua fría sobre todos los científicos Colombianos, que al contrario de lo señalado en la lapidaria frasecita, vemos como se reducen cada año las posibilidades de financiar lo que hacemos.  ¡Yo sé que podemos hacer con esos 500 milloncitos de dólares! ¡Deberíamos ir a la Luna!; o construir un acelerador de partículas; montar una estación en la antartida; construir un satélite climatológico; o tal vez “simplemente” armar un supercomputador.  Todas estas cosas ambiciosas podrían catapultar a Colombia a la estratosfera del desarrollo científico; no en dos o cinco años (como pretende a veces Colciencias), pero si en 20.  He aquí algunas razones por las que creo que deberíamos empezar a soñar con “metas imposibles” en lugar de seguir viviendo un desarrollo dolorosamente gradual.

” ‘No necesitas ser grande para empezar. Necesitas empezar para ser grande’ (leído por ahí) #ReglasDeLaVida
Octubre 26 de 2016
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Así podría lucir el primer rover lunar Colombiano. La imagen original es del rover chino Yutu (Credit: CNSA / CCTV)

El trino con el que comienza esta entrada resume muy bien la propuesta que quiero desarrollar aquí: para que Colombia haga algo importante en ciencia no puede esperar a ser grande científicamente (desarrollarse gradualmente); al contrario para ser grande lo que necesita la Colombia científica es proponerse las metas más ambiciosas.

Ir a la Luna podría ser una de ellas.

Solo imagínenlo.  Científicos de todo el país (de distintas áreas e instituciones) unidos para lanzar la primera misión interplanetaria Colombiana (un país cuya única experiencia espacial es haber lanzado un satélite del tamaño de una hamburguesa doble que emitió por unas horas beeps radiales intermitentes desde la ionosfera).

Imagine a los científicos encorbatados presentando ante el Congreso de la República la idea.  Argumentando los beneficios que a muy largo plazo tendría un esfuerzo como estos para Colombia.  Mostrando el modo en el que la incipiente industria tecnología del país se catapultaría hasta alcanzar niveles impensables al enfrentarse a retos verdaderamente difíciles, tales como los de construir dispositivos electrónicos para trabajar en las adversas condiciones del espacio.

Imagínese lo inimaginable: el crecimiento de otras industrias antes reservadas solo para los países más ricos y desarrollados tecnológicamente.  La industria electrónica, la de materiales, la de combustibles aeroespaciales, la industria de sensores e imágenes, la industria de software científico, la industria de automatización avanzada, la industria óptica, la industria criogénica, etc.

Imaginen la escena de una bandera del país adherida a la superficie de aluminio de un rover u ondeando con la vibración producida por el movimiento sobre el irregular terreno lunar.  Imaginen las primeras fotografías descargadas por gigantescas antenas de radio instaladas en las silenciosas llanuras del Guaviare o el Vichada y analizadas en una estación de control construída en las afueras de Bogotá.  Imaginen a los astrónomos paisas, a los geólogos costeños, a los heliofísicos bogotanos, recibiendo los primeros datos enviados por los sensores del rover lunar colombiano.  Datos enteramente colombianos.

Soñar no cuesta nada, dirán los más realistas.  Habrá que recordarles a todos, sin embargo, que en 1962, cuando Estados Unidos soñó con enviar un hombre a la Luna, la experiencia que tenía en viajes espaciales tripulados era casi completamente nula.  Esta bien: sabían lanzar cohetes (aunque no muy bien todavía), habían mandado a un piloto en un vuelo suborbital un año antes y el hombre que más sabía del tema estaba entre sus científicos (Werner Von Braun).  Pero este era un reto tecnológico completamente nuevo.  Las dificultades que implicaba eran alucinantes.  El costo incalculable.  Como todos recordaran en 1969 lo lograron.  Hoy son la potencia espacial y científica más grande de la Tierra (y de la historia).

A diferencia de 1969, ir a la Luna hoy no es tan difícil.  Varios países lo han hecho ya, aprendiendo por nosotros las lecciones que le costarían mucho a un país como Colombia aprender (mientras gasta recursos incalculables).  Naturalmente, esos países no estarán dispuestos a compartir con Colombia sus secretos ¿o si?.  Hay que recordar, sin embargo, que vivimos en un mundo diferente al de la década de los 60, un mundo más abierto, un mundo en el que la información circula más libremente.  A eso debería sumarse la “simpatía” que despierta que un país en vías de desarrollo busque metas realmente ambiciosas; un país que lucha contra sus ciudadanos más abyectos por conseguir la paz y mantenerla en el tiempo.  Esta simpatía podría valernos la colaboración de decenas de países y agencias espaciales del mundo.

Pero ¿el costo? ¿podría Colombia asumirlo?.  Aquí entra la cita de la directora de Colciencias: ¿serán suficientes 500 millones de dólares?.  Según datos del gobierno Chino (el último en hacer posar suavemente un vehículo espacial en la Luna) una misión robótica lunar cuesta $140 millones de dólares (que abreviare en lo sucesivo U$140M).  Bueno, sin contar con otros cientos que costaría la infraestructura espacial en Tierra o pagarles a los mismos Chinos, a los Rusos o a los gringos para que nos pongan el vehículo en el espacio (yo no sueño con que tengamos nuestro propio Baikonour o un Cabo Cañaveral en la Guajira… bueno, no todavía).

Yo sé que están pensando: “¡Colombia no va a ir a la Luna!  Este es solo el sueño de un astrónomo colombiano muy optimista”.  Pero no pueden negarme que nos alcanzaría la plata y hasta sobraría un poco para otros proyectos menos ambiciosos.  Tampoco pueden dejar de reconocerme que de proponernos ir a la Luna el beneficio científico y tecnológico sería enorme y no solo en áreas como la ciencia aeroespacial (incipiente en nuestro país) ¡lo sería en casi todas las áreas del conocimiento!

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Colombia tiene terrenos y plata suficiente para construir su primer sincrotrón operativo. El de la fotografía es el Diamond Light Ring en el Reino Unido. Crédito: Diamond/UK.

Que tal entonces si en lugar de ir a la Luna construimos un acelerador de partículas, algo así como un LHC criollo.  ¿Se imaginan?

Tomamos una extensa llanura no inundable en Boyacá o Cundinamarca (podría también ser en Córdoba o el Meta); sobre ella construímos una instalación avanzada para acelerar protones y electrones casi hasta la velocidad de la luz, usando un gigantesco tubo de 500 metros de diámetro lleno de magnetos superconductores y tuberías criogénicas.  Todo tal vez a tan solo unos kilómetros de la pista automovilistica de Tocancipa o no muy lejos de algún pueblito pintoresco boyacence o llanero.

Toda la comunidad científica estaría implicada en la construcción del acelerador de partículas, llamado también por los nerds Sincrotrón. Los biólogos nacionales estudiarían con los rayos X producidos por las partículas subatómicas aceleradas en una llanura de Boyacá, las estructuras minúsculas de insectos y aves zancudas propias de nuestro país.  Científicos de materiales harían lo propio con nuevos materiales diseñados para la industria de energía renovables.  Ingenieros de alimentos estudiarían la estructura microscópica de los helados producidos por la industria nacional para producir “paletas de exportación”.  Los físicos, felices, perfeccionarían sistemas de refrigeración para los magnetos superconductores, montarían nuevas industrias que ofrecerían servicio de diseño y mantenimiento de los sofisticados equipos del sincrotrón colombiano, estudiarían procesos fundamentales, etc. En síntesis serían los más felices.

Todo sin contar que la construcción movilizaría la industria nacional en un torbellino de intercambio tecnológico sin precedentes con industrias de avanzada de todo el mundo, que otra vez y con el apoyo de sus gobiernos, estarían más que dispuestos a ayudar al “pequeñito” que se asoma al futuro después de un conflicto armado de 50 años.

“¡Pero esto es solo un sueño!”, dirán los más escépticos, “algo que solo podría financiar un país desarrollado”, murmuraran los realista;  “¡los costos deben ser exorbitantes!” se lamentará la mayoría.   Pero no.  Según datos del gobierno Británico construir un sincrotrón de avanzada podría costar U$300M (menos de $1 billón de pesos o el 0.3% del PIB actual de Colombia).  Pero un sincrotrón adaptado a nuestras necesidades podría no valer más de U$100M, algo que esta perfectamente al alcance del “desperdiciado” (según Colciencias) presupuesto para investigación científica de Colombia.

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Así podría verse el primer supercomputador colombiano. En la imagen se ve en realidad el Leibniz Supercomputer Center en Alemania con 150,000 procesadores, el décimo más rápido del mundo. Crédito: SuperMUC.

Si las anteriores propuestas podrían parecer muy restrictivas y beneficiar a una “pequeña” fracción de la comunidad científica nacional (solo según una más pequeña fracción de esa comunidad que no tendría la creatividad para participar en esos dos proyectos) hay todavía un proyecto al que seguramente casi nadie se opondría.

Construyamos un supercomputador para Colombia.

Solo necesitamos unos U$100M para construirlo, más unos U$7M anuales (U$70M por década) para alimentarlo con electricidad y agua.  En un país lleno de agua, no dudo que nos sobraría para refrigerar a este pequeño monstruo.

Podemos instalarlo en algún lugar entre las montañas de Antioquia, tal vez con una pequeña central hidroeléctrica propia.  Desde allí saldrían largos cables de fibra óptica que recorrerían el país para conectar al “leviatan de silicio” con centros de computo satélites más pequeños ubicados en Medellín, Bogotá, Cali y otras capitales científicas del país.

¿Pero quién podría beneficiarse de un aparatejo de esos?  ¡Pregunta equivocada!.  ¿Quién no? sería más correcto decir.

Teniendo a disposición una capacidad casi ilimitada de computación y almacenamiento, petaflops y petabytes dicen los entendidos, podríamos simular el casi intratable clima del país para predecir sequías e inundaciones. Crear y analizar la más grande base de datos de la biodiversidad del país (una de las mayores del mundo). Diseñar vehículos más seguros apoyándonos para ello de la inteligencia conjunta de miles de computadores.  Pero también crear nuestras propias simulaciones cosmológicas o analizar los datos del LHC, ambos objetivos casi tan importantes para el desarrollo del país como aquellas aplicaciones que creemos más cercanas a nuestras vidas.

¿Y que tal si nos proponemos hacer las tres cosas al mismo tiempo?

Estos 1.5 billones de pesos que los científicos nacionales no hemos podido gastar según Colciencias, representan poco menos del 1% del PIB ANUAL de nuestro país (U$370M).  Si después de obtener cualquiera de los anteriores jugueticos, quisiéramos seguir invirtiendo en ambiciosos proyectos científicos, a los biólogos, físicos, astrónomos, geólogos Colombianos, contrario a lo que piensa Colciencias, nos sobran ideas.

He aquí las que a mí se me ocurren:

  • Un complejo de observatorios astronómicos profesionales de alta montaña.  U$50M.
  • Una estación científica colombiana en la antártida. U$10M
  • Un satélite con carga científica (satélite meteorológico o de observación de la tierra, telescopio espacial). U$50M.
  • Participar de una colaboración científica internacional (ESO, LHC).  $200M.
  • Construir un observatorio ecuatorial de rayos cósmicos.  U$50M.
  • Construir una flotilla de buques de investigación oceanográfica.   U$50M.
  • Instalar un radiotelescopio gigante entre las montañas.  U$180M.

Es claro que también podemos atomizar esos U$500M en 5,000 proyectos (que es lo que hemos hecho hasta ahora).  Pero seguiríamos siendo un país chiquitico, chiquitico, lleno de científicos con un ego gigante, gigante, con una gobierno tacaño, tacaño, que entrega sus limosnas a través de una agencia nacional miope, muy miope.

El álbum de Juno

Después de 55 largos días al fin la sonda Juno pasó por su segundo perijove (el punto más cercano a Júpiter) y el primero con sus instrumentos encendidos y recogiendo valiosos datos sobre el Gigante líquido.  Con el temor de volverme “monotemático” hablando sobre mi nueva sonda favorita en un blog en el que debería hablar acerca de muchas otras cosas, les presento aquí el album de fotografías y datos que esta compilando Juno en su fascinante misión de “redescubrimiento” del planeta gigante.  Mantendré actualizada esta página durante lo que dura la misión.  ¡Manténganse sintonizados!

(Esta entrada corresponde al lanzamiento dentro del sitio de una nueva página con su mismo nombre y que estará siendo actualizada a medida que lleguen los datos.  No han pasado ni 30 minutos del lanzamiento de esta entrada y ya se publicaron nuevas imágenes y videos en la página.  ¡Vaya ya allí!)

 

Aurora austral de Júpiter en infrarrojo tomada por Juno durante su segundo perijove. Crédito: NASA/JPL-Caltech


Agosto 27 de 2016
.  Aurora infrarroja en el polo sur de Júpiter.

En una entrada reciente (¡Juno llegó! ¿ahora qué?) me lamentaba sobre el hecho de que pasarían muchas semanas y hasta meses antes de que nosotros, los impacientes seguidores de la exploración espacial y amantes de los planetas con sex appeal, pudiéramos ver las primeras imágenes y (los más ñoños) los primeros datos de la sonda.

Pues bien, como lo anuncié en esa entrada, el día esperado al fin llegó: el 27 de agosto de 2016 Juno se zambullo nuevamente dentro del profundo “pozo” gravitacional de Júpiter, pero en lugar de hacerlo con los “ojos” cerrados (como lo hizo cuando llegó el 4 de julio) esta vez lo hizo con todos sus “sentidos” en modo “sorpréndeme Júpiter”.

Los datos recabados en este, el segundo perijove de casi 40 que tendrá en su periplo alrededor de Júpiter, fueron transmitidos a la Tierra en los días siguientes, pero solo apenas ayer (3 de septiembre y no el 29 de agosto como se los “prometí” en el cronograma de hace unas semanas), fueron revelados por los encargados de la misión (como decimos en Colombia, ¡muchos angurriosos!).

Quiero compilar aquí un album comentado de fotografías y datos (los que pueda, los que más me gusten o simplemente los que nos suelten los patrones de Juno) enviados por la sonda a lo largo de la misión.  A mí siempre me gustaron las fotos familiares que tienen por detrás un comentario personal de los protagonistas, la mamá o el papá.  Quiero hacer algo parecido con estas fotos, aunque yo no tenga ninguna cercanía con la misión (excepto la de ser un “vuoyerista espacial” que trabaja profesionalmente en ciencias planetarias).  Cada foto vendrá acompañada de un dato científico, una reflexión o simplemente un “Wow!”.

En esta primera versión del álbum encontrarán las fotografías, videos y datos de lo que va de la misión hasta ahora, incluyendo los revelados en este segundo perijove.  En las semanas y meses por venir espero ir mostrando las que serán seguramente las más espectaculares vistas y datos tomados sobre Júpiter hasta ahora.

A diferencia de un álbum familiar, las fotos en este álbum están ordenadas en sentido cronológico inverso (primero las más recientes).


Septiembre 30 de 2016
.  En esta composición en video se puede apreciar de manera más clara la visión que tenía Juno desde su posición privilegiada en una elongada órbita alrededor de Júpiter.

Aurora austral de Júpiter en infrarrojo tomada por Juno durante su segundo perijove. Crédito: NASA/JPL-Caltech


Agosto 27 de 2016
.  Aurora infrarroja en el polo sur de Júpiter. Nunca nadie había visto este lado del planeta (desde la Tierra es imposible y las sondas que lo habían fotografiado antes no tuvieron la oportunidad). La foto fue tomada horas después del perijove del 27 de agosto.


Agosto 27 de 2016
.  El turbulento polo norte de Júpiter.  Otra vista sin precedentes de la turbulenta atmósfera cerca a los polos del planeta.  En estas regiones no hay grandes bloques de hielo como en la Tierra pero si enormes remolinos turbulentos de Hidrógeno.


Agosto 27 de 2016
.  Si de turbulencias se trata, el polo sur no se queda atrás.  En esta foto a la que se ha superpuesto una retícula de latitud y longitud joviana se ve como la atmósfera cambia “subitamente” a los 55 grados de latitud sur, de una “tranquilas” franjas horizontales a un “despelote” turbulento en latitudes más altas.

Agosto 27 de 2016.  ¿Por qué conformarnos con imágenes si podemos escuchar las auroras polares?.  En este video se muestra el “espectro” (frecuencia, intensidad y tiempo) de las ondas radio kilométricas recibidas por Juno durante su sobrevuelo al planeta. El sonido es el que percibiríamos si pudiéramos “escuchar” estas ondas de radio.  El tono de los sonidos es proporcional a su frecuencia de radio (que originalmente es de miles de Hz), la intensidad también.  El tiempo sin embargo ha sido comprimido cientos de veces en tanto la grabación cubre un rango de unas 12 horas.


Agosto 27 a agosto 28 de 2016
.  Así habríamos visto la aproximación de Juno a su segundo perijove si hubiéramos estado en la nave.  La sonda se aproxima desde “arriba” (el norte) dejándose caer como si se la fuera a tragar el gigante.  Naturalmente sale por el sur demostrando que sobrevivió.  Sobresale la gran mancha roja que no parece moverse de su lugar en las decenas de horas que dura este periplo a pesar de la gran rotación del planeta.  La razón es simple: las imágenes fueron tomadas aproximadamente cada 10 horas, justamente el período de rotación de Júpiter, lo que hace que la mancha vuelva a estar en su lugar para cada “selfie”.

 

¡Juno llego! ¿ahora qué?

planetaTres días después de la inserción de Juno en órbita alrededor de Júpiter, el interés por la llegada de la sonda al planeta, aún después de más de mil millones de dólares en inversión, un viaje de miles de millones de kilómetros y 5 años o cerca de 150 millones de segundos de soledad en el vasto espacio interplanerio, se va extinguiendo.  Como en todas las misiones de su tipo la excitación inicial va dando paso a un sentimiento de expectativa e incluso de impaciencia: “bueno pues, ahora que llegó ¿cuándo nos van a mostrar las primera fóticos?”.  Yo soy uno de esos impacientes que no ve la hora de que el equipo de Juno nos empiece a soltar las primeras “golosinas”.  Pero sé que eso no va a ocurrir pronto y es por eso que escribo esta entrada, en parte como una terapia para mi propia impaciencia y en parte para informar a otros impacientes sobre lo que sigue en la misión de la sonda.  Espero encuentren el descanso que merecen.

Aquí esta Juno hoy, 7 de Julio de 2016. Una vista obtenida por el excelente software que NASA ha desarrollado para que podamos seguir de cerca esta y otras misiones interplanetarias, NASA Eye’s. El software es gratuito y puede descargarse tanto para Windows como para Mac.

La pregunta que se hace medio mundo hoy sobre la sonda Juno es ¿cuándo vamos a ver la primera fotico?.  Atrás quedo el interés por la llegada; en pausa están las preguntas más profundas de qué vamos a aprender o qué secretos nuevos nos revelará la sonda.  La mayoría solo queremos saber cuándo empezaremos a ver cosas bonitas.

Lo más ñoños no vemos la hora de ver aunque sea uno de esos diagramas incomprensibles mostrando la intensidad del campo magnético como función de la distancia o la densidad de partículas de alta energía convertidas en sonido. ¡Cualquier cosita es cariño!

Pero todo parece indicar que nos va a tocar esperar un ratico.  Si bien en otras misiones interplanetarias los científicos e ingenieros de la misión, que también tienen mamá, tíos intensos y colegas impacientes, nos han regalado algunas golosinas antes de tiempo, no sabemos si en el caso de Juno la cosa será parecida o si se apegaran de forma juiciosa al itinerario que describo abajo.

Diseño de las órbitas de Juno durante su estadía cerca al planeta. En verde se muestran las "órbitas de captura", es decir las que realiza después de su inserción en órbita joviana (JOI, Jupiter Orbit Insertion). En azul claro las órbitas en las que se estará haciendo ciencia. Los segmentos azules más oscuros corresponden a las maniobras de reducción de período (PRM, Period Reduction Maneuvers). También se muestran en verde, hacia el final de la misión, las dos órbitas previas a la caída programada de la nave sobre las nubes de Júpiter (deorbit). Crédito: NASA/JPL.

Diseño de las órbitas de Juno durante su estadía cerca al planeta. En verde se muestran las “órbitas de captura”, es decir las que realiza después de su inserción en órbita joviana (JOI, Jupiter Orbit Insertion). En azul claro las órbitas en las que se estará haciendo ciencia. Los segmentos azules más oscuros corresponden a las maniobras de reducción de período (PRM, Period Reduction Maneuvers). También se muestran en verde, hacia el final de la misión, las dos órbitas previas a la caída programada de la nave sobre las nubes de Júpiter (deorbit). Crédito: NASA/JPL.

Entonces ¿qué sigue a continuación?  Veamos hora a hora, día a día, mes a mes lo que hará Juno a continuación, para que podamos ajustar nuestras expectativas.

Pero primero algunos términos para entender mejor la información:

  • UTC-5.  Todos los tiempos están dados en tiempo de Colombia que corresponde en esta época del año con el Tiempo Central de Estados Unidos (CST) o simplemente esta 5 horas antes que el tiempo de Greenwich (UTC).
  • Perijove, Apojove, este es el nombre que le dan los “navegadores espaciales” al punto más cercano y más lejano de una órbita alrededor de Júpiter.  La mayor parte de la acción ocurre cerca al Perijove así que tome nota.
  • JOI, Jupiter Orbital Insertion.  Maniobra de inserción de la nave desde una órbita heliocéntrica (alrededor del Sol) a una órbita alrededor de Júpiter.  Esta fue la maniobra de la que fuimos testigos el 4 de Julio.
Eventos específicos sobre las órbitas de captura. En la figura PJ significa "Perijove" (punto de máxima aproximación), "AJ" apojove (punto de máximo alejamiento).

Eventos específicos sobre las órbitas de captura. En la figura PJ significa “Perijove” (punto de máxima aproximación), “AJ” apojove (punto de máximo alejamiento). Crédito: NASA/JPL

 

Tiempo JOI Fecha y Hora Evento ¿Datos o Imágenes?
35 minutos Julio 4,
22:53 UTC-5
Termina la maniobra de inserción en órbita alrededor de Júpiter.  Todos los instrumentos están apagados para evitar cualquier avería durante el encendido del motor principal. Ninguno
 50 horas Julio 7,
1:00 UTC-5
Se encienden los instrumentos científicos y empiezan a adquirir datos. Inicia una fase de calibración de los instrumentos que dura mientras la nave se encuentra en las órbitas de captura. Ojalá
24 días Julio 31,
14:42 UTC-5
La nave alcanza su primer apojove en la “órbita de captura”.  Este es el punto en el que estará más lejos de Júpiter durante la totalidad de la Misión: 114 veces el radio del planeta. En esta fase todos los instrumentos de la sonda se ponen alertas para recoger datos durante la aproximación al gigante. Ojalá
 53.4 días Agosto 27,
7:51 UTC-5
La nave alcanza su primer perijove en la órbita de captura.  Si bien no se supone que Juno empiece a hacer ciencia en esta etapa, se espera que los científicos de la misión realicen las primeras pruebas con los instrumentos cerca a Júpiter. Antes de la llegada al perijove de esta órbita, JunoCam posiblemente envíe las primeras imágenes detalladas del planeta en su aproximación.  Se esperan especialmente imágenes del polo norte del gigante.  En este perijove la nave estará a tan solo 4,150 km de las nubes más altas. ¡Si!
 53.5 días Agosto 27,
11:51 UTC-5
Termina la fase de recolección de datos de la primera órbita de captura, que comenzó 4 horas antes del perijove.  A partir de este momento la nave empezará a enviar los valiosos datos recabados en este primer paso. ¡Paciencia!
 56 días Agosto 29 Las imágenes y datos más espectaculares tomados por la sonda en su máxima aproximación en la primera órbita de captura posiblemente sean revelados durante estos días al público.  Este es el día que todos estamos esperando. Advertencia: podría no pasar nada, todo depende del valor de los datos recabados (si son muy valiosos estarán bajo “embargo”, es decir solo los podrán ver los científicos de la misión). Aún así esperamos que nos suelten alguna cosita. ¡Si!
102 días Octubre 14 Días antes de la maniobra de reducción del período, los instrumentos son apagados nuevamente para evitar cualquier daño durante la encendida del motor.  Esperamos que por aquellos días se revelen datos recogidos durante esta, la segunda órbita de captura. Ojalá
107 días Octubre 19,
13:00 UTC-5
Se enciende nuevamente el motor de la nave para realizar la maniobra de reducción del período (PRM).  Esta es la segunda maniobra crítica de la misión y la final antes de insertarse en la trayectoria final en la que permanecerá hasta febrero de 2018. ¡ojalá todo salga bien! Ninguno
121 Noviembre 2 El primer perijove en una órbita de ciencia.  ¡Comienza la acción! Ojalá
122 Noviembre 3 A partir de este momento todo los seres humanos podremos participar en la decisión de qué partes de la atmósfera de Júpiter observar durante los próximos perijoves.  Esta es una campaña divulgativa dirigida especialmente a escuelas de todo el mundo.  Este es el sitio de JunoCam: https://www.missionjuno.swri.edu/junocam. ¡Sí!
121 Febrero 20 (2018),
6:39 UTC-5
Juno muere en medio de las nubes de Júpiter Ya todo esta consumado

Si me alcanzan las ganas y el tiempo, estaré actualizando esta tabla con nuevos eventos o corrigiendo los tiempos de los eventos descritos.  ¡Manténgase sintonizado!

Tramos de las órbitas durante las aproximaciones al planeta en la fase de ciencia de la misión. Las trayectorias están dibujadas desde un sistema de referencia que rota con el planeta. Por eso tienen esta curiosa forma

Tramos de las órbitas durante las aproximaciones a Júpiter en la fase de ciencia de la misión. Las trayectorias están dibujadas desde un sistema de referencia que rota con el planeta. Por eso tienen esta curiosa forma. Crédito: NASA/JPL/Caltech.

Para saber más:

Vagabundos

Han sido unas semanas (o meses) emocionantes para la “exploración” espacial.  Primero tuvimos a Rosetta y su “inquieto” compañero Philae, que hicieron lo nunca antes visto: aterrizar, o más bien rebotar, sobre un cometa.  Después vino el lanzamiento del Hayabusa 2 (“copy cat” si quieren) que busca repetir la hazaña de su predecesor y traer un poquito de arena de un asteroide a la tierra (como si no tuviéramos ya suficientes meteoritos).  Sin habernos recuperado, vimos el lanzamiento de la capsula Orion (sin perro, mico o humano adentro) que llevará a los próximos humanos a la Luna (no a Marte) y posiblemente más allá (ahí si, a Marte).  Para cerrar con broche de oro presenciamos en días anteriores el despertar de otra “bella durmiente”, la sonda New Horizons, en su paciente travesía hacia el cinturón de Fernández (de Kuiper diría todo el mundo).  Y si todo esto no fuera ya muy bueno estamos además en temporada de películas de viajes espaciales: primero Interestellar y luego Wanderers (un corto fantástico).  ¿Seré yo o las cosas se están poniendo buenas allá afuera (y aquí abajo) en relación con la exploración espacial?.  He aquí unas reflexiones trasnochadas (o tal vez, preliminares) de lo que estamos viviendo en términos de lo que creo es nuestro inevitable destino como vagabundos del Sistema Solar.

“Somos vagabundos. Ni las crisis económicas, ni los eclipses de la razón, impedirán que el Sistema Solar y mas allá se contagie de nosotros
Diciembre 8 de 2014
http://bit.ly/trinoceronte-vagabundos

Un vagabundo solitario flota sobre la gran mancha roja en una inmensa nave interplanetaria (Modificado de Wanderers, The Gallery)

Un vagabundo solitario flota sobre la gran mancha roja en una inmensa nave interplanetaria (Modificado de Wanderers, The Gallery)

La humanidad y el Sistema Solar están condenados por igual.  La humanidad, a vagar, como lo ha hecho desde que dejamos por primera vez las cómodas llanuras en el oeste de Africa hace 100,000 años, pero esta vez en grande y hacia las vastas llanuras de espacio vacío en los “alrededores” del Sol y más allá.  Y el Sistema Solar, a soportar nuestra presencia física, química y electromagnética durante este eón y posiblemente un par de los venideros.

Y es que la humanidad ya esta dando muestras de querer dar el paso siguiente.  Después de “patonearse” la Tierra durante 100,000 años (¡la más larga caminata de nuestra historia!) nos esta empezando a quedar pequeño el planeta.

Algunos dirán que en realidad fueron los años 50 o 60 los que presenciaron el inició de esta aventura.  Esas fueron las décadas cuando los primeros satélites, animales y personas fueron lanzados a lo desconocido más allá de la atmósfera de la Tierra.

Yo creo, sin embargo, que en realidad la era de la exploración apenas esta comenzando.  Ya no nos animan hoy las rivalidades militares de aquellos años, o el (falso) sueño de dominar el espacio (vecino a la Tierra) para dominar la Tierra misma (“guerra de las galaxias”).  Sin dejar de reconocer que hay muchos intereses (no propiamente exploratorios) en todas las aventuras espaciales del presente, estoy empezando a pensar que hoy, más que nunca, un verdadero espíritu exploratorio, se ha apoderado de todos.

Como era de esperarse los robots son la avanzada.  ¿Esperaban algo distinto?  Dudo seriamente que cualquier civilización tecnológica en esta u otras galaxias, se arriesgue a sondear lo que se le viene sin lanzar primero algunas piezas “inertes” de plástico, aluminio y silicio, para que, dotados de una inteligencia mínima, prueben lo que se siente estar allá afuera.

Marte ya esta plagado de ellos (o de sus restos).  Decía alguien en Twitter que Marte es el único planeta del Sistema Solar habitado exclusivamente por Robots ¡vaya forma ingeniosa de decirlo!.

Lo más cercano a un laboratorio científico sobre ruedas, plenamente equipado con “armas” científicas de todos los “calibres”, el rover Curiosity, se encuentra en este momento tomando fotos y oliendo el polvo del planeta rojo.  Nada más abajo incluyo una foto tomada apenas unas horas antes que se escribiera esta entrada.

Tomado de: http://bit.ly/12H969S

Marte: el único planeta del Sistema Solar habitado únicamente por Robots.  Uno de ellos (el Curiosity) tomo esta foto hace apenas un par de horas antes de que se escribiera esta entrada.  Tomado de: http://bit.ly/12H969S

En meses anteriores, y en un temerario acto de billar gravitacional, la Agencia Espacial Europea, ESA, logro estacionar una pequeña “hada espacial”, Rosetta para los amigos, al lado de un cometa, Tchury, también para los amigos.  La cosa no fue fácil.  Sin mucho combustible para subir en “ascensor” hacia la órbita del cometa (que se encuentra cuesta arriba en el agujero gravitacional alrededor del Sol), a la pobre nave le toco vagar por el sistema solar interior pidiendo “aventadas” a la Tierra y a Venus, que al hacerlo le prestaron un poquito de su propia energía gravitacional.  Ni la órbita de la Tierra, ni la de Venus serán las mismas, literalmente, después de la misión Rosetta (para leer más sobre la aventura de Rosetta lean mi entrada anterior, Rosetta: el Hada de los Cometas).

10 años duro la condenada nave haciendo peripecias.  Para no agotarse, el computador de abordo y sus instrumentos, debieron esperar la mayor parte del tiempo dormidos.  La primera “hibernación” de larga duración (así sea de un robot) realizada por el hombre.

La "fotocopiadora" voladora o Philae para la ESA.  Esta foto tomada por mi buen amigo Julian Rodríguez justo al frente de su oficina muestra las verdaderas dimensiones del "lander"

La “fotocopiadora” voladora o Philae para la ESA. Esta foto tomada por mi buen amigo Julian Rodríguez justo al frente de su oficina muestra las verdaderas dimensiones del “lander”

Si llegar hasta allá no fuera ya muy difícil, el 12 de Noviembre de 2014 Rosetta dejo caer sobre el cometa una pequeña nave del tamaño de una fotocopiadora (ver foto).  ¿Caer? ¡fácil! ¿no?.  En realidad lo es cuando la gravedad del cuerpo que te atrae vale la pena.  Tratándose de un cometa, que es algo así como una bola de nieve… con gas, la gravedad es tan tenue que caer es apenas un decir.

Después de 7 horas interminables, la “fotocopiadora voladora” llego al cometa, pero cayendo a la increíble velocidad de ¡50 cm/s! He visto arañas más rápidas, descender por la pared de mi baño.  

Pero en los cometas los “cm/s” pueden ser lo que en la Tierra los “km/s”.  Si hiciéramos un modelo a escala del descenso de Philae sobre Tchury, pero usando esta vez a la Tierra como cuerpo objetivo, la nave estaría aterrizando a una velocidad de 20,000 km/h en un peladero miserable en medio de la nada.

A pesar de la preparación de los diseñadores de la misión, lo que era esperado por la mayoría, finalmente paso: Philae reboto sobre la suave superficie del cometa virgen después de que fallaran sus retro cohetes (si, para aterrizar la nave tenía que propulsarse hacia el cometa) y que los ganchos para agarrarse funcionaran como era esperado (es decir que no se dispararan si la orientación de la nave no era la correcta).  Como diría el finado García Márquez, “Crónica de una Rebotada Anunciada”.  Un par de centímetros por segundo más y el Philae estaría congelándose en la soledad del espacio interplanetario.  Por suerte la “gravedad” del cometa (que es casi un decir) impidió que se perdiera para siempre y lo obligo a posarse otra vez.  Con tan mala suerte que esta vez lo hizo en un peladero aún más miserable: un terreno accidentado, lleno de grieta, cráteres y lo peor, de sombras.

Hoy el philae yace “congelado” en la ladera de un pequeño “cráter” en Tchury, esperando que los rayos de Sol de un perihelio muy esperado lo despierten (carguen sus baterías) tan solo para darse cuenta que posiblemente esta en un campo minado: cuando el cometa se acerque al Sol habrá, más luz llega a la superficie, pero también mas gas sale del cometa, lo que podría eventualmente propulsar a la fotocopiadora espacial hacia el espacio ¡Home run!, diría el gringo.

Aún así la misión fue todo un éxito.  El costo: 1,400 millones de euros.  ¡Qué ridiculez!  ¿Apenas 1,400?.  La metida de patas de los banqueros y corredores de bolsa gringos de los 2000, le costo más de 200,000 millones a los contribuyentes gringos.  Yo diría que la próxima vez lancemos 2 o 3 Rosettas de modo que si un “Philae” falla, tengamos otro u otros que lo intenten de nuevo.

Seguro esos miles de millones no le harán falta a la economía (he visto más plata invertida en lujos en Dubai) pero eso sí nos garantizarán retornos inmensos en términos de lo que aprenderíamos para los pasos venideros en nuestra “vagabundería” por el Sistema Solar.

Pero ¿para que ir a un cometa, si nunca vas a volver?  Se demora más uno en decirlo que los Japoneses en hacerlo.  La secuela de una misión exitosa, la Hayabusa, fue también lanzada durante estos días emocionantes.  Su misión más importante: volver a la Tierra… pero después de aterrizar en un asteroide.  Porque es que una cosa es ir y otra muy distinta es volver.

La mayoría de las misiones de exploración robóticas son solo de ida.  ¿Para qué volver si todo lo que ves o aprendes lo puedes mandar de vuelta en un haz de ondas de radio a un precio miserable (el costo de una llamada interplanetaria que todavía es un poco mayor que el de una llamada internacional en Colombia… un poco, pero no mucho)?.

Hay dos razones esenciales para construir un Hayabusa: 1) es más fácil analizar una muestra de un cuerpo celeste si la muestra esta en la Tierra (si no me cree, pergúnteselo a los cientos de Astrónomos y Geólogos que se beneficiaron de las piedras traídas por las misiones Apollo de la Luna). Y 2) necesitamos demostrar que se puede regresar.

¿Y qué traerá el Hayabusa? Polvo de asteroide, el único ingrediente que falta en las pociones de las brujas en los cuentos de hadas.  En realidad la Tierra ha sido bombardeada por polvo de Asteroide por eones.  Pero traer uno desde la superficie misma del objeto, esa es otra cosa.

Dos hazañas más: el primer vuelo de prueba de la capsula Orión, un “Apollo” recargado y la sonda “New Horizons”.

Del Orion no hay mucho para decir (porque todo esta por hacer todavía).  Se trata nada más y nada menos que la apuesta de NASA para volver a los viejos tiempos en los que, animados tal vez unicamente por la competencia feroz con la ex Unión Soviética, montaban pilotos de prueba y científicos por igual y los llevaban de paseo por la Luna. El reto ahora es más ambicioso: volver pero para quedarnos.  La misión más larga de los Apollos no duro más de 20 días.  Las nuevas misiones a bordo del Orion podrían durar algunos meses.  Una eternidad en términos espaciales.

¿Y para donde vamos con el Orion?. La propaganda dice que a Marte.  El sentido común (y los que verdaderamente saben de viajes espaciales) saben que a la Luna.  Y es que la luna es el “playa alta” de nuestro propio reality de exploración espacial: un lugar cercano, cómodo (aunque no mucho) y eso sí con muy poco espacio, cámaras por todos lados y conflictos asegurados.  Si nuestros egos y apegos sobreviven a la Luna, tal vez mandemos a uno que otro suici…, digo astronauta a Marte.

Hablando de hibernaciones otra que desperto por estos días de un prolongado sueño fue la nave New Horizons: una verdadera “bella durmiente” interplanetaria.

New Horizons esta destinada a convertirse en la misión mas rápida de la historia y al mismo tiempo a la que más tiempo le tomo llegar a su objetivo primario.  La nave sobrevolara la superficie del planeta enano Plutón, mandando a la Tierra (y tras un viaje de más de 5 horas a galope sobre un rayo de luz) las fotos más detalladas de la superficie de un cuerpo del “Cinturón de Fernández” (o de Kuiper si prefieren).

¿Se detendrá? ¿cuántas órbitas completará? ¿habrá descenso?.  Nada de eso: New Horizons va tan rápido que no tendrá chance de parar a saludar y su séquito de lunas del inframundo.  Será como un paseo al Cañón del Colorado, pero sin bajarse nunca del carro y mientras el guía conduce a 400,000 kilómetros por hora.  Esperamos que las fotos no le queden movidas.

Si ninguna de estas cosas es suficiente para emocionarlo con las primeras muestras de lo que será la aventura que apenas estamos emprendiendo, lo invito entonces para que aprecie esta joya que acaba de salir.  Se trata de un pequeño corto en el que su creador, un artista digital sueco, nos muestra como se podría ver nuestra curiosa especie, el día que prácticamente ningún paisaje en el Sistema Solar, nos sea vedado.

“Vagabundos”, es su nombre en español, e inspiración para el nombre de esta entrada ¡Disfrútenlo!


El video y una fantástica galería de imágenes relacionadas se encuentra en el sitio oficial de la película, aquí: http://www.erikwernquist.com/wanderers/film.html

Y en otras noticias locales…

No podía dejar de mencionar en esta entrada sobre “vuelos espaciales y otras vagabunderías”, los sueños locales.  Medellín, la ciudad de la que soy originario y en la que vivo, esta por estos días de fiesta… pero espacial.  No solo los alumbrados y los pesebres.

Con la ayuda de Ruta N (la agencia local que promueve las iniciativas empresariales… aún las mas locas) y el apoyo de otras empresas e instituciones, una empresa local naciente, IdeaTech se ha lanzado en una aventura por llevar cosas armadas e integradas en el país del sagrado corazón, primero a la estratósfera y luego a órbita baja.  Mañana por qué no, ¡a la Luna!. Esta semana lanzan sus primeros globos estratosféricos desde Medellín.

Nuestro pueblo, viajero y explorador por excelencia, se quiere unir a este sentimiento global de exploración que se ha apoderado de todos y que, insisto no tiene ya que ver con las rencillas militares del pasado.

¡A por la estratósfera y más allá IdeaTech y Ruta N!

Se les puede ayudar a conseguir este sueño:

Foto desde un globo estratosférico tomada por Ideatech

Foto desde un globo estratosférico tomada por Ideatech

http://idea.me/ideatech

Los Muertos que Necesita la Exploración Espacial

Nada peor para la innovación y la exploración que una sociedad extremadamente conservadora.

“Sin algunos muertos, la exploración humana del Sistema Solar no tiene futuro. Esto es lo que tiene estancada a NASA y lo que nos ha retrasado 50 años” 
Septiembre 5 de 2013
http://bit.ly/trino-muertos-necesarios

Demasiado conservadoras.  Eso es en lo que se han convertido todas las grandes agencias espaciales que nos podrían haber llevado muchas veces a la Luna en estas últimas décadas, a Marte en los primeros años del siglo XXI e incluso más allá.  El problema esta en que le damos demasiado valor a la vida de los exploradores.  Si no se puede garantizar que todos regresen vivitos a encontrarse con su madrecita después de su heroico periplo, entonces no se puede organizar y realizar ningún viaje.  ¡Pamplinas!

No es que yo tenga algo contra la vida humana, ni estaría dispuesto a regalarle un hijo a la exploración espacial.  Pero no nos digamos mentiras: sin algunos muertos no hay ninguna empresa heroica que pueda llevarse a feliz término.  ¿Ustedes se imaginan a Cristobal Colón o a Ferdinand de Magallanes reuniendo a un panel de expertos de su época para evaluar la posibilidad de viajar a las indias orientales a través del atlántico o para circunnavegar el globo pero asegurándose de que todos los tripulantes regresen sanos y salvos a su casa?

Naturalmente todos iniciamos un viaje con la esperanza de volver y un buen capitán (como seguramente lo fueron Colón y Magallanes) siempre prometera a sus hombres que volverán con sus esposas e hijos.  Pero no hay que decirse mentiras: los viajes a lugares desconocidos implican probabilidades muy altas de morir en el proceso.

Si queremos ir a Marte hay que convencerse de que mucha gente se tiene que morir.  Punto.  La alternativa, sentarnos a esperar para tener la tecnología espacial adecuada que garantice una probabilidad superior al 99% de traer sanos y salvos los astronautas, es, sencillamente, una cobardía imperdonable que no hace justicia al espíritu de los martires exploradores que nos trajeron al presente.

Se esta hablando mucho ahora de “Mars One”.  Un ingenioso proyecto europeo que pretende llevar “planetonautas” a Marte bajo unas condiciones no vistas en la historia de la exploración del espacio: los valientes exploradores deben firmar un contrato en el que aceptan que posiblemente no van a regresar a la Tierra.  El tiquete a Marte es solo de un trayecto.  No hay todavía ninguna “aerolínea interplanetaria” que los traiga de regreso.  ¡Sencillamente Genial!  Por fin alguien visionario se dio cuenta de que para ir a Marte debemos empezar por admitir que se van a morir algunos seres humanos.  Obviamente ellos no dicen esto, la interpretación es mía, pero cualquiera en sus cabales sabe que esta es una misión suicida.  Esperemos que la empresa aguante las presiones de moralistas y agencias espaciales serias, que imagino trataran de impedir el despegue de los primeros “kamikazes” espaciales de la historia.

Cuando he expresado públicamente esta opinión no falta quien pregunte: “Si se cree tan verraquito, ¿por qué no se va usted en el Mars One?” (tonito más, tonito menos).  Pero no hay que confundirse: ni amenazado me montaría yo en una nave espacial.  No estoy diciendo que todos los humanos se deberían sacrificar para que la exploración humana del espacio siga adelante.  Pero no seamos ingenuos; este mundo esta lleno de mucho loco atrevesado que esta dispuesto a morirse solo por sentir la emoción de montarse en una vehículo espacial o de sufrir las más impensables dificultades en un prolongado viaje metido en una “lavadora interplanetaria”.  Si se arriesgan mortalmente tirándose con un paracaídas en la mano desde lo alto de un puente o de un rascacielos, ¿por qué no dejamos que se maten probando medicinas para tratar los daños genéticos propios de una prolongada exposición a las dañinas radiaciones del espacio interplanetario o que den su vida para perfeccionar los trajes que exploradores más cuerdos, enviados por Agencias Espaciales conservadoras, usarán posiblemente en unas décadas?

Ir a Marte es una experiencia mortal y lo será mientras no se hayan muerto un buen número de “lanetonautas.  Pero también hacer viajes transoceánicos en el renacimiento o volar a principios de los 1900s fueron en su momento empresas solo para los más atrevidos e implicaban un riesgo de muerte imposible de desconocer.  ~500 años después de los primeros viajes alrededor de la Tierra y después de centenares de exploradores muertos por escorbuto, naufragios o accidentes aéreos en frágiles vehículos en los que hoy nadie atrevería a cabalgar, los seres humanos nos movemos con demasiada naturalidad por toda la Tierra.  No hay un rincón del Planeta al que no lleguemos hoy en vehículos en los que la probabilidad de morir es menor que la de ser golpeado por un meteorito.

Reitero entonces mi idea original: en la era de los seguros, la “medicina molecular” y una casi artificial expectativa de vida que en algunos lugares casi triplica la de la España de los 1400s, no podemos dejar de explorar el Universo porque el hijo, el tío e incluso el papá de alguien se puede morir.  La evolución lo tiene claro.  Sin muertos no hay innovación.  Sin muertos no vamos a llegar a ninguna parte.

Actualización: Nada más hoy, mientras escribía esta entrada, se esta hablando mucho en Colombia de que entre los preseleccionados esta un compatriota colombiano.  Un señor oriundo de Pasto que tiene la suerte de estar entre quienes podrían tener a Marte por tumba.   Posiblemente se olvidan los medios que él es apenas uno entre miles y que todavía le espera un prolongado “reality” en la Tierra de casi una década (con pruebas imposibles, chismes, explotación sobrehumana de la imagen de los implicados, etc.)  Creer que este pastuso tendrá la suerte de suicidarse en esa misión es casi lo mismo que creer que cualquiera de los que se mete en la casa estudio de “Protagonistas de Novela” es un buen actor.

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