Trinoceronte

Porque 140 caracteres a veces no son suficientes

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Un Libro por una Camiseta

Ahora resulta que los científicos y estudiantes de ciencias de los países en desarrollo tenemos que ponernos felices cada que algún editor ambicioso nos ofrece una pequeña muestra de lo que nos estamos perdiendo por ser pobres y no tener con qué pagar suscripciones millonarias a revistas científicas o los absurdos costos de los libros de texto con los que se forman nuestros estudiantes.

“La ciencia es “Copyleft” por definición.  No se entiende por qué tenemos que seguir pagando por libros y artículos especializados #EpicFAIL”
Febrero 6 de 2014
http://bit.ly/trino-ciencia-copyleft

En la India el libro de Sakurai de Mecánica Cuántica cuesta a los estudiantes USD$5.  En Amazon.com a un Colombiano le puede costar hasta USD$120

En la India el libro de Sakurai de Mecánica Cuántica cuesta a los estudiantes USD$5. En Amazon.com a un Colombiano le puede costar hasta USD$120. Yo tuve la suerte de cambiar uno de estos por una camiseta a un Bengalés que conocí en Italia.

El Instituto Tecnológico de California, CALTECH, ha liberado recientemente los textos completos de las famosas Clases de Física de Feynman, mejor conocidas por su nombre en inglés “The Feynman Lectures on Physics” (para los interesados, el sitio con los textos lo pueden encontrar en este enlace)  Lo que debería ser para mí motivo de alegría, ha terminado por convertirse en una fuente de una amargura profunda.  Algunos pueden pensar que estoy reaccionando exageradamente, pero espero explicar aquí la razón por la que me estoy sintiendo de esta manera.

Tuve mi primer contacto con las “Lecturas de Feynman” (como se las llama incorrectamente por aquí) desde muy temprano en mis estudios de pregrado (a mediados de los años 90s)  Las conocí a través de una fotocopia del texto (por supuesto ilegal) que tenía algún compañero “privilegiado” de mi generación.  Solo después de un par de años de ese primer contacto, pude ver una copia del libro original comprada por un amigo (también privilegiado) en alguna librería en la ciudad de Bogotá.  Debo confesar que en lo personal nunca tuve los medios para comprar los 3 tomos de la colección, que además tampoco podían conseguirse por aquel entonces (¡ni ahora!) en las librerías de Medellín.

Hoy que se hacen públicas y las liberan finalmente del “embargo editorial” que hizo ilegal por décadas que estudiantes de todo el mundo tuvieran el libro en fotocopias o (más tarde) en versiones escaneadas ¿para qué sirve? ¿cuántas generaciones de físicos en el tercer mundo o el mundo en desarrollo, nos perdimos de ser educados con las lecciones impartidas por uno de los físicos más originales del siglo XX?

No estoy diciendo que no tengan valor ahora.  La física no ha cambiado mucho desde que el daba sus clases en Caltech en los 60s (¿o sí?)  También estoy seguro que una nueva generación de físicos y astrónomos se deleitaran estudiándolas.  Lo que es realmente injusto, en lo que respecta a la tardía liberación de estas notas, es que unas leyes inventadas para proteger otro tipo de “propiedad” (la de los inventos que hacen ricas a las empresas o las fantasías literarias que se les ocurren a unos privilegiados) estén obligando a confiscar el conocimiento científico para distribuirlo a cuenta gotas entre quienes pueden pagar por él.

No quiero sonar muy “comunista” con esto, pero creo que la mayoría estará de acuerdo conmigo en que el conocimiento científico no debería estar sometido a las mismas reglas de protección de otras ideas.  Si nos ponemos a pensar y a echar cuentas, estas leyes de protección han hecho que el conocimiento científico sea hoy extremadamente costoso.  Y no me refiero precisamente a producirlo, me refiero a consumir el que ya se conoce.

Les doy un ejemplo: acaba de publicarse un interesante artículo en una revista especializada que estudia la relación que existe entre los procesos que ocurren en el interior de un planeta y las condiciones de ese mismo planeta para soportar vida superficial.  Las ideas en el artículo son interesantes y enriquecen una discusión que ya va completando casi un siglo.  El futuro de la búsqueda de vida en el Universo depende de esas ideas como de otras tantas que se publican semanalmente en Journals Especializados de Astronomía y Astrobiología.  ¿Cuál es el problema?  El problema es que para leer las ideas de estos colegas debemos pagar los demás como mínimo unos USD$35 a la revista.  Les digo la verdad: yo tengo los 35 dólares y podría pagar por el pdf; pero no lo haría ni porque contuvieran la clave para encontrar la vida en el Universo.

Algunos podrán aducir que seguramente el artículo que les menciono, fue publicado también en alguno de los cada vez más populares sitios de “preprints”, donde autores de todo el mundo, con un interés genuino por divulgar sus ideas, ponen sin ningún costo, versiones preliminares de sus artículos (preprints) y a veces incluso las versiones ya casi completamente cocinadas de los mismos.  Pero no.  Ese, como muchos otros artículos, no fue subido a ninguno de estos sitios abiertos.  Yo no pude descargar el artículo porque como es obvio mi Universidad no tiene suscripción a esa revista.  Este fenómeno es cada vez más raro: casi todos los científicos están haciendo públicos sus trabajos por distintos medios; pero eventualmente ocurre y lo hace cuando más necesitas del trabajo (¡te odio Murphy!)

Pero ¿quién soy yo para venir a teorizar en un blog sobre la bondad o perversidad de los sistema de “paywalls” que nos impiden acceder a la literatura científica, especialmente a los científicos de los países en desarrollo? En realidad cientos de buenos científicos en el mundo y editores sin ambiciones desmedidas están dado ya una discusión muy completa sobre como deberá cambiar en el futuro cercano la “industria” editorial de los Journals especializados.  Dejemos entonces esa discusión a la gente que entiende mejor este asunto.

Lo que me preocupa y entristece es que poco o nada parece estar discutiéndose sobre los libros de texto científicos.  A diferencia de los “papers”, que supuestamente leemos por decenas (según estadísticas recientemente publicadas) científicos activos de todo el mundo, los libros científicos son mayoritariamente utilizados por estudiantes de pregrado y posgrado para empaparse de la cada vez más basta erudición en sus propias disciplinas científica.  Estos textos son nada más y nada menos que su puerta de entrada al fascinante mundo de la ciencia.  Allí no los abruman con citas bibliográficas, ni asumen que lo conocen todo en el área hasta el día en el que fueron escritos.  Los textos contienen cálculos al detalle, ilustraciones que costaría demasiado incluir en un paper (poner un gráfico a color en algunos Journals impresos puede costar más de USD$400) pero más importante, los textos contienen problemas académicos que les a prepararse para lo desconocido resolviendo situaciones tipo controladas.

El problema: cuestan muchísimo.  Hace poco compre un libro que necesitaba para una pasante alemana de pregrado que tuve la suerte de tener en mi grupo.  El libro costaba (puesto en Estados Unidos) la medio bicoca de USD$140.  Traerlo a Colombia me costo otros USD$40.  Habría sido imposible para cualquier estudiante colombiano (como lo fue para mi estudiante alemana con beca del DAAD incluída) comprar el texto para su uso personal.  ¿Qué sentido tiene esto?

¿Quién se enriquece con el dinero de estos libros? ¿los autores?  ¡No creo!  Si bien la única manera que uno pensaría tendría un académico o un científico activo de sacar tiempo para escribir un buen libro de texto (que es mucho más difícil de escribir que otra literatura científica) es ciertamente que le prometieran una buena recompensa económica, estoy seguro que la mayoría lo hace como parte de su trabajo profesional.  En general para un científico es un honor que le pidan escribir un libro y el honor es muy importante en la ciencia.

Todo hay que decirlo aquí.  Uno puede volverse multi millonario escribiendo libritos de fantasía que pueden leer personas con una educación mínima; pero un libro de texto de Mecánica Cuántica o Astrofísica Relativistica no es para leer en el metro y no creo que enriquezca a ningún autor.  Puede que el señor Stephen Hawking se haya vuelto rico con su “Historia del Tiempo” pero dudo que el patrimonio de Steven Weinberg venga de las regalías de sus famosos libros de Teoría Cuántica de Campos (¿o sí?)

Las editoriales en el mundo se están volviendo ricas a costillas de los autores y con el dinero de “estudiantes pobres” de todo el mundo (pero sobre todo de bibliotecas ricas de unos pocos países desarrollados)  Mientras tanto el FBI y sus sucursales en el mundo en desarrollo (disfrazadas de legislación contra la violación a los derechos de autor, que más bien deberían llamarse “derechos de editor”) persiguen a todos los que osen tener una copia “ilegal” (electrónica o en papel) de un libro que explica como calcular la curva de rotación de la Galaxia; un conocimiento que debería ser enteramente público.

En una brillante analogía, Olga, mi esposa, me decía hoy al escuchar mi lamento, que el asunto del Libro de Feynman era parecido al perdón retardado de la iglesia a Galileo y a Bruno (guardadas obviamente las proporciones temporales) ¿De qué nos sirve que los perdonen ahora? Analogamente ¿de qué nos sirvió a tantas generaciones de físicos en el mundo en desarrollo que las notas de Feynman fueran prohibidas por tanto tiempo y liberadas solo ahora? Liberen ya pero los volumenes de la colección de Teoría Cuántica de Campos de Weinberg (publicadas por la editorial Cambridge University Press) antes que se vuelvan anticuadas.  Esa si sería una acción loable.

Como los lectores asiduos de este blog (es decir usted y aquel otro) saben bastante bien, mi estilo sin embargo no es solo el de quejarme por quejarme.  ¿Qué soluciones (aunque fueran locales) se podrían proponer ante una situación tan lamentable como esta?

Una anécdota que me gusta contar al respecto es la de aquella vez que cambie en Italia, con un Bengalés, una camiseta de Venecia por el libro de Mecánica Cuántica de Sakurai (un clásico que en Amazon cuesta USD$120)  La camiseta me había costado EUR$5 en la calle.  El libro le había costado al Bengalés USD$5 en el mercado de libros universitario de la India ¿Cómo podía ser esto posible?  Al tener el libro en mis manos me dí cuenta lo que pasaba.  El libro era un original pero las hojas eran muy delgadas, la calidad de la impresión era la mínima y las ilustraciones y diagramas tampoco eran excelsos (como los que tiene el texto original que cuesta más de cien dólares)  Me contaba mi amigo Bengalés que en la India hay arreglos con las editoriales para hacer copias muy baratas de los textos de estudio de modo que se pueda garantizar que los estudiantes puedan tenerlos durante su formación.

Algo parecido podríamos intentar en Colombia.  Tal vez es un sueño y quizás fracasemos en los primeros 3 intentos, pero quién quita que eventualmente al menos un texto de gran circulación empezará a costar no USD$120 sino COP$30.  ¿Se imaginan por ejemplo que el libro de Arfken (Mathematical Methods for Physicists) se consiguiera en una librería Colombiana por la modica cifra de COP$50 en lugar de los 0.5 SMMLV (salarios mínimos mensuales legales vigentes) que cuesta actualmente?

Pero los muchachos de ahora (y hay que decirlo también, los profesores) poco leen ya en papel.  En realidad el mercado importante esta es en los libros electrónicos.  Allí no hay mayor y menor calidad, no hay el paper-back o el hard-cover.  ¿Por qué no hacer un trato con las editoriales para que permitan una circulación menos restringida de copias electrónica más crudas de textos científicos importantes?   Estoy seguro que incluso si cobrarán una cifra simbólica por adquirir el derecho a tener un libro completo, sin sentirse uno un delincuente observado por el FBI, estudiantes y profesores por igual pagaríamos para tener nuestros amados textos.

Mientras este no sea el caso, miles de estudiantes y científicos del mundo desarrollado seguiremos sufriendo esta terrible desigualdad frente a aquellos colegas que trabajan y estudian en países donde los libros, costando lo mismo, pueden ser adquiridos con facilidad al tener niveles superiores de ingreso y mejores facilidades en el transporte y entrega de mercancias.

Como están las cosas ahora, estudiantes y científicos criollos no solo tenemos que hacer un esfuerzo monumental para que nuestra ciencia sea tomada en serio por los señores del “mainstream”, sino que además debemos preparar lo mejor que podemos a nuestros estudiantes mientras el FBI y sus sucursales nos respiran en el cuello esperando a que cometamos el error de recurrir a una fotocopia no autorizada o a un PDF pirata y todo para que esos estudiantes tengan tan buenas oportunidades como las de otros en el mundo.

Como dice el Mexicano ¡No manches güey!

Actualización, Febrero 8 de 2014.  Quiero aclarar que mi posición en favor de que los textos científicos cuesten menos para estudiantes del mundo en desarrollo y que eventualmente no cuesten nada para nadie (siempre y cuando este eso establecido por ley o lo hagan directamente las editoriales), no implica que este de acuerdo o apoye que otros se beneficien económicamente con obras intelectuales ajenas (especialmente si son científicas).  Ese es justamente el problema: beneficiarse con obras científicas, no importa si un editor de rancio abolengo o un negociante criollo.  Ni lo uno, ni lo otro.  Insisto: el punto es que el modelo de “negocio” que existe actualmente nos obliga a pagar a quienes poco tenemos, elevadas sumas que van MUCHÍSIMO más allá de lo que cuesta efectivamente contratar a un autor, editarle su obra, imprimirla, reproducirla y divulgarla (cosas que de por sí son muy costosas, lo reconozco).  Existen muchos en el mundo dispuestos a pagar esos costos excesivos (yo incluído, al menos en el caso de los libros) pero hay MUCHOS más que no pueden hacerlo y los necesitan de verdad porque están en un proceso de formación.

Otra idea: que los que podemos pagar por los libros, paguemos una cifra “simbólica” adicional que permita ofrecer algunos volumenes de forma gratuita o muy barata a estudiantes.

Una idea final: que las grandes agencias de ciencia en el mundo, de la misma manera que financian la creación de ciencia de frontera que finalmente va a parar a journal especializados (con y sin paywalls) paguen a autores por escribir textos académicos y cubran por ahí derecho lo que cuesta editarlos e imprimir una tirada decente.  Eso sí, una vez el libro este listo que sea disponible para todos o se distribuya “al costo”.

Diario de un Paper

Para ver el diario del paper y las últimas actualización vaya a este enlace

“Ciencia en tiempo real: ¿por qué no publicar el diario de un paper desde su concepción, maduración y eventual publicación? Let’s do it!” 
Enero 6 de 2013
http://bit.ly/trino-diario-paper

“A veces, hacer públicos tus propósitos, es la única manera que tienes para asegurarte que realmente pasen” 
Enero 7 de 2013
http://bit.ly/trino-propositos

Papers, papeles, artículos, letters, cartas, reviews, etc.  Esta es la materia de la que esta hecha la ciencia.  Decía Goethe que la Historia de la Ciencia es la Ciencia Misma, y la literatura científica, materializada en esos escritos, es la manera como esa historia se escribe a diario.

Pero ¿cómo llega una idea, un cálculo o el análisis de unas observaciones a convertirse en un “paper” y eventualmente a ser parte de esa intrincada telaraña que es la ciencia?  Quienes han escrito papers como parte de su formación o ahora de su profesión, saben que detrás de esas 10 o 50 páginas, de esas figuras elaboradas, de las tablas interminables, y las incómodas listas de referencias, hay historias curiosas, ideas que llegan en la mitad del baño o en una cerveza con los amigos, discusiones difíciles con coautores, revisores y editores.

Les propongo un ejercicio, que hasta donde sé, no se ha hecho todavía (si conocen otro ejemplo háganmelo saber): hagamos el diario de un paper.  La historia desde que es tan solo una corazonada hasta que (si nos acompaña la suerte) se convierta en una entrada más en las innumerables bases de datos bibliográficas y se pueda considerar oficialmente “ciencia”.

¿Cuál es el propósito? La verdad es que soy medio adicto a escribir sobre casi todo lo que hago (por eso tengo una cuenta en twitter y tuve que abrir este blog en primer lugar).  Algunos dirán que es por narciso o exhibicionista (que lance el primer espejo el que no lo sea), pero la verdad es que he encontrado en esta manera de actuar un modo de almacenar las que creo son buenas ideas para el futuro, escribir una autobiografía incluyendo lo estúpido o inteligente que alguna vez fui, o simplemente para desahogarme, liberar energía intelectual que se acumula y que ni las clases, los papers o los viernes con los amigos pueden liberar.

Escribo papers como parte de mi profesión (investigador y profesor en una Universidad en Colombia) y podría seguir haciéndolo sin escribir este diario.  Pero me parece interesante compartir, especialmente con mis estudiantes presente y futuros (que espero lean esta página o me veré en la penosa situación de obligarlos), las experiencias, a veces no tan sublimes, detrás de la preparación de manuscritos científicos.

Trataré entonces de documentar, “día” a “día” (lamentablemente no puedo escribir sobre una base diaria, pero cuando lo hago no puedo parar), los pormenores de un paper que, hoy 9 de enero de 2014, estoy a punto de empezar a escribir con unos colegas.

No puedo prometerles que el paper se publicará, pero les aseguro que utilizaré, con mis coautores, todo nuestro “instinto salvaje” para conseguir que las ideas que intuimos y creemos demostrar ciertas, vean la luz en un Peer Reviewed Journal.

Antes de comenzar algunas reglas elementales:

  • Por respeto a mis co autores no puedo revelarles todos los detalles científicos del paper y tampoco obviamente los nombres de mis co autores.  Es decir, esta página no es un “diario de investigación”, que es una estrategia muy en boga en la ciencia y que yo apreció considerablemente (tengo mis propios diarios de investigación que pueden consultar aquí: http://astronomia.udea.edu.co/facom)
  • Lo importante es la historia del desarrollo del manuscrito.  Las cosas curiosas o divertidas, las dificultades inesperadas, las soluciones imprevistas a los problemas propios del desarrollo de las ideas, las discusiones con coautores, etc.  Les prometo hacer el diario lo más ameno posible.  De nada me sirve contarles sobre el cambio de tamaño de letra en las etiquetas de una figura sugeridas por uno de los coautores.  Pero tampoco exagerar el proceso para hacerlo parecer un “paseo de olla” (como decimos en mi tierra)
  • Los detalles completos del paper los revelaré solo hasta que tengamos el visto bueno del editor para realizar un proceso de revisión conducente a la publicación (esto ocurre normalmente después de la primera respuesta de los pares evaluadores).  Bueno, si es que llegamos a este punto.  Algunos papers pueden morir antes siquiera de ser sometidos.  Si esto pasa también se los haré saber.  Ahora bien lo anterior, revelar los detalles del paper, dependerá también de la autorización total de mis co autores.
  • La numeración de los días o semanas no será consecutiva.  Como ya dije no puedo escribir a diario (a veces ni siquiera puedo hacerlo por semanas; las ocupaciones docentes y administrativas no dejan).  “Día 5” no será el quinto día desde que comencé, sino el quinto día de trabajo real en el paper.
  • No les garantizo que el paper se publique.  Es el riesgo que todos los científicos corremos al emprender una empresa de esta naturaleza.  Por suerte no todo se publica.  Si así fuera la ciencia sería como un gran periódico de todos los laboratorios científicos del mundo.  Ahora bien, escribir un paper que no logra publicarse es también una historia que vale la pena contar.  Diría (y me corregirán mis colegas, si es que hay alguno que haya llegado hasta aquí) que esa es la historia del aproximadamente el ~30% de los papers que se escriben (un porcentaje que va disminuyendo a medida que tienes más experiencia y descubres cuáles ideas valen la pena desarrollar porque estas seguro, verán la luz al final del túnel)

Espero que disfruten de esta “novela”, que como muchas otras, suceden en secreto cada día en todos los rincones del planeta en los que se esta haciendo ciencia.

Espero que después de leer este diario, la próxima vez que lean un paper ajeno o escuchen una noticia del tipo “científicos de NASA han descubierto que…”, entiendan mejor el “drama” humano y profesional detrás de estos pequeños logros que van creando la telaraña de la ciencia en la que quedan atrapados y revelados los secretos más fascinantes del Universo.

Una confesión final: me he animado a escribir este diario porque es una manera para romper con la inercia propia del comienzo de cualquier empresa como esta.  Sabes que debes arrancar, pero el desconsuelo de saber todo el trabajo que te espera hace que lo aplaces: un síntoma clásico del procrastinador crónico.  Una vez en movimiento, empiezas a disfrutarlo y te olvidas de lo difícil que fue comenzar.  Pero siempre necesitas un empujón y este es el mío.

Para ver el diario del paper y las últimas actualización vaya a este enlace

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